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jueves, 5 de abril de 2012

Pronunciamiento del MPP a veinte años del golpe de estado fujimontesinista



Un 5 de abril de 1992, Alberto Fujimori, Vladimiro Montesinos, un sector de las Fuerzas Armadas, grupos económicos y mediáticos urdieron un golpe de estado que no sólo terminó con el periodo democrático iniciado en 1980 sino con un proceso más vasto de transformación democratizadora iniciado a finales de los años sesentas que acabaría con la oligarquía, contribuyendo desde entonces a la constitución de una neo-oligarquía trasnancionalizada.

Así, hace 20 años empezó a consolidarse en nuestro país la instauración de un modelo no sólo económico, sino político y cultural: el neoliberalismo. Un modelo represivo, criminal, envilecedor y corrupto que debió apelar a la dictadura política económica y cultural, a la violación de los derechos humanos, a la manipulación mediática y psicosocial, y al saqueo de nuestros bienes públicos para realizarse y perdurar.

En un contexto en el que un modelo de acumulación capitalista transitaba hacia otro, tuvo lugar una prolongada crisis que destruyó, junto a la guerra sucia alentada por el terrorismo subversivo y el terrorismo de estado, los derechos conquistados y el tejido social y organizativo construido a lo largo de décadas por los sectores populares en el Perú.

Desde entonces padecemos, a pesar de los recambios de gobierno a través de las elecciones, muchos de ellos elegidos por una sólida voluntad de cambio, un “estado de excepción” que tiene su documento fundamental en la constitución del 93, surgida del fraude, y que garantiza la reproducción del mismo modelo. Un país cada vez menos democrático con la soberanía popular restringida y sometida a los poderes fácticos, un Estado represivo y criminalizador funcional a una economía global de “acumulación por desposesión”, que pasa por encima de los pueblos que habitan el país violentando sus derechos, culturas y territorios, que nos condena a ser productores coloniales de materias primas y que perpetúa una corrupción cada vez más legalizada e institucionalizada.

Vivimos pues en un país en el que se siguen exacerbando las diferencias e injusticias sociales y culturales, se multiplican las ciudadanías de segunda categoría, se extiende la violencia asesina que acaba con la vida de quienes se resisten a la infamia para enriquecer y dar poder a unos pocos a los que poco interesa el futuro, quienes a nivel local, nacional y global destruyen la experiencia acumulada por la humanidad y a la naturaleza en medio de una evidente crisis civilizatoria.

Veinte años después la tarea de abrir un nuevo curso y construir un proyecto histórico popular, democrático, intercultural en nuestro país está pendiente. Un proyecto de democratización radical del estado y de la sociedad, un Estado plurinacional que haga realidad la convocatoria a la patria de todas las sangres en el que los pueblos y sus territorios son respetados, en el que en el campo y la ciudad construimos una sociedad basada en la autonomía, la solidaridad y el buen vivir a diferencia de la lucha fratricida brutal y depredadora a la que nos somete el actual modelo. Un proyecto que permita generar un mundo multipolar y solidario que afronte la grave crisis ecológica, la guerra y el pillaje capitalista.

Hoy más que nunca la izquierda, los movimientos sociales, los trabajadores, los indígenas, las mujeres, los y las jóvenes que logramos la derrota del fujimontesinismo estamos llamados a construir este proyecto que tiene para nosotros un norte y un medio fundamental: la construcción del poder popular, el ejercicio del poder constituyente que de cara al bicentenario de la República nos permita, en las calles, en los espacios institucionales, en diversas experiencias de transformación concreta de las relaciones sociales en múltiples ámbitos, lograr una democracia sustantiva, una sociedad justa y con reconocimiento de su diversidad logrando así una patria para todas y todos, un Perú Nuevo dentro de un mundo nuevo.

miércoles, 29 de junio de 2011

ENCUENTRO ISLAY “POR LA CONSULTA VINCULANTE, EL DESARROLLLLO AGRARIO SOSTENIBLE Y SOLUCIÓN A LOS CONFLICTOS (Cocachacra, 24 Y 25 JUNIO 2011)

ENCUENTRO ISLAY “POR LA CONSULTA VINCULANTE, EL DESARROLLLLO AGRARIO SOSTENIBLE Y SOLUCIÓN A LOS CONFLICTOS (Cocachacra, 24 Y 25 JUNIO 2011)

EXPERIENCIAS DE LUCHA Y CONSULTAS EXITOSAS

Los pueblos de Tambogrande (Piura) e Islay (Arequipa) así como las poblaciones de los distritos de Ayavaca, Pacaipampa y Carmen de la Frontera en las provincias de Ayavaca y Huancamba, con sus comunidades campesinas, también de Piura, han demostrado al Perú y al mundo entero mediante las movilizaciones y consultas exitosas que estamos por una opción de vida basada en el desarrollo de un agro sostenible y no deseamos contar con explotaciones mineras en sus territorios porque su impacto dejaría un daño irreparable. El actual conflicto de Puno y los de Chumbivilcas en Cusco, Candarave y Ticaco en Tacna también están directamente vinculados al reclamo de una consulta previa vinculante que debe realizarse antes del otorgamiento de las concesiones mineras.

Las similitudes en los procesos de las luchas colocan de relieve que la unidad de los frentes de defensa, en realidad frentes por el desarrollo sostenible de las poblaciones, comunidades y agricultores, conjuntamente con evaluaciones ambientales y propuestas y una opción de desarrollo sostenible basada en el agro y las industrias y servicios conexos así como su capacidad de generar respaldo nacional e internacional mediante acertadas estrategias de comunicación global, se han constituido en los factores que dan cuenta del éxito alcanzado frente a gobiernos que solo han favorecido a poderosos intereses económicos.

La movilización social y la lucha también ha evidenciado que los intereses económicos y los gobiernos están dispuestos a enjuiciar y llegar al asesinato a dirigentes, pobladores y comuneros para imponer proyectos mineros, haciendo del diálogo un ejercicio inútil, para terminar desconociendo los derechos de las poblaciones locales. Sin embargo, estos ejemplos de participación ciudadana deben ser recordados por siempre como un ejercicio permanente de la memoria colectiva de los pueblos para que nadie se olvide, como ha luchado el pueblo frente a los gobiernos y las políticas de las empresas.

Estamos ahora ante un nuevo gobierno que ha sido elegido para que realice cambios en beneficio de los más pobres y excluidos, sin embargo, el gobierno aprista que se va está dejando sin resolver más de 220 conflictos, la mitad de los cuales están vinculados a la actividad minera, por lo que ha llegado la hora de unir esfuerzos y coordinar nuestras demandas y alternativas de solución a los problemas generados por la inversión minera que impiden nuestro bienestar y desarrollo.

DECLARACIÓN CONJUNTA DEL ENCUENTRO DE ISLAY

Los representantes de los pueblos de Islay, Ayavaca y Huancabamba así como las organizaciones de Tacna, Moquegua y Puno participantes del encuentro de Islay, se dirigen al gobierno actual y al Presidente de la República electo, Cdte (r) Ollanta Humala Tasso, y a la opinión pública en general nacional e internacional, para manifestar lo siguiente:

1.Reafirmamos nuestro derecho a una opción de vida en paz y armonía con la naturaleza y el ambiente y con respaldo del Estado Peruano, demandando que los referéndums de las consultas realizadas sean vinculantes; que las concesiones mineras sean retiradas de nuestros territorios y se implementen y aprueben planes de ordenamiento territorial; que se proceda a la desactivación de los juicios a nuestros dirigentes, comuneros, agricultores y pobladores así como se atiendan adecuadamente los heridos y se paguen las indemnizaciones correspondientes.

2. Demandamos al Presidente Alan García que en la sesión extraordinaria del Congreso, prevista para los días 06 y 07 de julio se apruebe, por insistencia, la ley de consulta previa; así como se proceda a la aprobación de los planes de ordenamiento territorial por los gobiernos regionales, mientras tanto debe prohibirse la minería en áreas agrícolas; se apruebe, mediante norma expresa, que para la aprobación y entrega de las concesiones mineras se establezca como requisito la realización de una consulta previa, a nivel de las comunidades campesinas y las poblaciones locales, basada en una evaluación ambiental a nivel de la cuenca; y actualmente debe suspenderse la entrega de concesiones mineras hasta la aprobación de la ley de la consulta previa y la aprobación de los planes de ordenamiento territorial.

3.Demandamos al Gobierno nacional, gobierno regional y gobiernos locales el otorgamiento de apoyo técnico, financiero y comercial para la ejecución de los proyectos de desarrollo agropecuario, servicios conexos e infraestructura en nuestros territorios así como la aplicación de labores de fiscalización y evaluación ambiental autónomas a nivel regional y nacional, y un trato igualitario en el respeto a nuestros derechos y valores culturales.

4.Expresamos nuestra solidaridad con las demandas de los pueblos de la región Puno y responsabilizamos al actual gobierno por no atenderlas y esperar el último momento para imponerse recurriendo a la violencia asesina que ha dejado como saldo 06 muertos y decenas de heridos así como demandamos se suspenda el otorgamiento de concesiones mineras mientras se culmina y aprueba la zonificación ecológica económica y el plan de ordenamiento territorial y se realicen consultas previas antes de otorgarse las concesiones mineras. Responsabilizamos al Presidente de la República Alan García por los asesinatos producidos en los conflictos generados por la expansión minera.

5.Afirmamos nuestro compromiso de unidad y apoyo mutuo de las organizaciones con consultas y referéndum exitosos así como con las organizaciones con problemas similares con las empresas y explotadores mineros, instalando un foro social permanente. Acordamos conformar un comité impulsor para la realización de los próximos encuentros que desde la unidad macrorregional vaya gestando la unidad nacional por la consulta vinculante y el desarrollo agrario sostenible.

firmas

A dos años del Golpe de Estado en Honduras: Quién dijo miedo. Documental de Katia Lara

viernes, 24 de junio de 2011

Encuentro Por la Consulta Vinculante, Desarrollo Agrario Sostenible y la Solución a los Conflictos Sociales. Valle del Tambo Arequipa 24 y 25 de Junio



ENCUENTRO ISLAY “ POR LA CONSULTA VINCULANTE DESARROLLO AGRARIO SOSTENIBLE Y LA SOLUCION A CONFLICTOS SOCIALES”
24 y 25 de junio del 2011 VALLE DE TAMBO












Programación día 24-06-2011
8:00 am - 10:00 am: Recepción de delegaciones
10:00 am - 1:00 pm: Visita guiada a nuestro valle y Provincia incluye visita dos agroindustrias de la zona.
2:00 pm: Almuerzo (local comunal del PPJJ Túpac Amaru)
4:00 pm: Coliseo de El Arenal encuentro cultural por el “día del campesino” - Presentación de delegaciones

Programación día 25-06-2011
Salón Consistorial Municipalidad de Cocachacra
8:00 am - 9:00 am: Desayuno (sector arenal)
9:00 am - 1:00 pm: Inauguración evento a cargo del frente amplio de defensa del Valle de Tambo.
Saludo de delegaciones Invitadas y exposicion sobre experiencias de Lucha y Consultas populares
1:00 pm a 2:00 pm: Almuerzo
3:00 pm: Memoria: Una historia de resistencia y cambio por la defensa de nuestro territorio

Testimonios 1 por cada delegación. Plenaria sobre acuerdos y conclusiones sobre:
- Ley de Consulta y su caracter vinculante
- Problemática de Concesiones mineras

PUNTOS DE AGENDA:
Factores de éxito de la lucha y la consulta (unidad, propuestas, difusión y aliados)
Aspectos pendientes de la lucha (victimas, heridos, juicios, concesiones mineras, etc.
Propuesta de desarrollo.
Informes: premiumpj@hotmail.com; nurygac@terra.com.pe

Fonos: 945879966- 958847082 - 959682700

jueves, 23 de junio de 2011

Para cambiar de gobierno/ Carlos Reyna

Un nuevo Presidente no significa automáticamente un cambio de gobierno. Esta idea va contra el sentido común, así que merece alguna explicación.

La elección presidencial hace posible un cambio de gobierno, pero este solo se hace realidad si el Presidente electo conforma un gabinete de ministros que marque sustantivas diferencias con los gabinetes del gobierno saliente.

Claro, puede ocurrir que el nuevo Presidente conforme un gabinete con una composición y una orientación bastante parecidas a las del gobierno anterior. En ese caso, habrá nuevo mandatario pero no nuevo gobierno.

También puede suceder que un Presidente electo disponga un gabinete al gusto de los adversarios a los que derrotó en las urnas. En ese caso, los que eligieron al nuevo Presidente habrán ganado la elección pero perdido el gobierno.

De estas variantes en torno a la subida de un nuevo mandatario y la conformación de un nuevo gabinete están perfectamente enterados quienes suelen merodear los patios interiores del poder.

Por eso el impaciente reclamo de algunos políticos y empresarios para que se designe a un ministro de Economía a su gusto. Ellos saben que el encargado del MEF ha venido siendo la ficha determinante de los gabinetes, una suerte de personificación de la orientación de un gobierno. El verdadero premier, digamos.

Después que ha quedado en evidencia la excesiva precocidad de esta demanda, ahora se escucha otra por parte de los mismos impacientes: que tanto el premier como el ministro de Economía sean figuras “independientes”.

Independientes es la categoría con la que siempre se presentaron a todos los ministros de Economía de los últimos dos gobiernos. Discutible membrete, pues todos ellos siempre estuvieron muchísimo más alineados con ciertos partidos que con otros.

Recordemos el papel de Mercedes Aráoz, PPK y otros colegas suyos, incluido el actual ministro del MEF, en la segunda vuelta.

La última elección tuvo un ganador. El resultado no fue neutro. El mandato del sufragio es que haya no solo nuevo Presidente sino también un gobierno distinto, que rescate a la democracia y a la economía del coto cerrado de unos cuantos. Necesita gabinetes concertadores, sin excesos partidistas, pero no independientes de sus propios compromisos.

Las tareas de la izquierda por venir después del triunfo de Ollanta Humala y Gana Perú/ Alvaro Campana

No acaba de ganar Ollanta Humala las elecciones, y ya los poderes fácticos empiezan a hacer exigencias, a pedir garantías para que nada cambie, quieren ya el nombre del Ministro de Economía y el del Presidente del Banco Central de Reserva, le quieren recordar a todos que Gana Perú está ganando por un estrecho margen y continúan con la campaña de terror financiero a través de los “miedos de incomunicación”. No contentos con el “amansamiento”, ahora pretenden lograr la sujeción absoluta del nuevo gobierno al sacrosanto modelo y la intocabilidad de los privilegios de quienes de manera corrupta y criminal se han beneficiado de él.

¿Qué nos espera ahora? ¿Qué hacer desde una perspectiva de izquierda? No se trata por supuesto de plantear estas preguntas sobre certezas o predicciones absolutas que en la política y en la historia no existen, sino hacerlo desde nuestros anhelos, tratando de pisar fuertemente en la realidad y conscientes que el curso que tomen las cosas dependerá de lo que hagamos o dejemos de hacer en medio de las potencialidades, desafíos y limitaciones de cada situación concreta.

En este sentido, es importante partir por ser conscientes que lo que se ha logrado es una mayoría electoral que no es resultado del ascenso del movimiento y la organización popular; que esta mayoría contiene varias y muchas veces no siempre concordantes demandas y horizontes; que los poderes fácticos están ahí instalados y ejerciendo todo su poder en medio de los constreñimientos que nos plantea el mercado y el monopolio que tienen ahora para generar opinión pública; y que, finalmente, no se tiene una correlación de fuerzas favorable en el congreso para avanzar en un proceso de cambios sustantivos.

Después que ahora se dice “se mantendrá el modelo de crecimiento”, pero con “inclusión social”, veremos si esta fórmula alcanza para atender las demandas de los sectores que luchan contra un modelo económico extractivista; si alcanzará para atender la deuda social que tiene el estado con una población llena de expectativas; y si a la derecha le bastará la fórmula cuando sus intereses sean apenas tocados.

Sin embargo, es necesario decir que se ha producido una inflexión importante que no podemos dejar se revierta. Literalmente “la esperanza venció al miedo”. El consenso autoritario y envilecedor construido sobre la base del miedo, en un “estado de excepción” legitimado después de la brutal guerra interna y la crisis económica que padecimos en los ochentas y que tuvo su expresión más acabada en el fujimorismo, ha empezado a llegar a su fin. Sobre la base de este consenso se desnacionalizó y desdemocratizó el país y se instauró el neoliberalismo, no sólo como modelo económico, sino societal. Lo que Gana Perú y Ollanta Humala expresan para sus electores, son por un lado el cuestionamiento del neoliberalismo como modelo económico excluyente y expoliador, pero por otro su cuestionamiento como forma de convivencia social.

Lo visto en la movilización de miles de militantes “anti-keiko” el 26 de mayo –muchos jóvenes entre ellos- es la expresión de la búsqueda de formas más solidarias, dignificadoras de la vida, más democráticas en la convivencia y en las dinámicas del poder, cuestionadoras a su vez del racismo y del desprecio del otro, que vienen de la mano de nuestra tradición colonial, pero también de la exacerbación que genera el propio neoliberalismo a través del “fascismo social”. La democracia, los derechos humanos, la dignidad, el reconocimiento de la dignidad, la justicia dejan de ser así “abstracciones” para irse convirtiendo en valores que orientan la vida, en demandas concretas de todo tipo de derechos, y en esfuerzos concretos por construir otro tipo de relaciones sociales en todos los ámbitos de la sociedad.

Como dicen algunos politólogos cínicos, los políticos en el poder se deben volver pragmáticos, y desenvolverse de acuerdo a las condiciones que se les presentan. Y de hecho las dinámicas hoy planteadas por el proceso de globalización neoliberal, sumida en una tremenda crisis de funcionamiento y legitimidad, y que tiene sus brazos en los poderes fácticos (medios, organismos multilaterales, transnacionales, etc); y, la correlación de fuerzas en el país en la que está esa otra mitad de peruanos que fueron “beneficiados” por las políticas focalizadas del fujimorismo y que conocieron al Estado gracias a sus dádivas, aquellos que por susto o por interés prefieren que nada se toque y todo se quede como está ante el espejismo de un crecimiento que esperan de acá a una décadas finalmente chorreará, sin importar para ello sacrificar la democracia, la ética o la moral, plantean limitaciones que se debe saber enfrentar.

Esto puede desembocar en que el nuevo gobierno se dedique a gestionar lo que hay, es decir constituirse en un garante de la gobernabilidad neoliberal, con “más inclusión”; o que se atreva a hacer aunque sea algunas moderadas reformas que abran el camino para construir una correlación social y política más favorable para construir una alternativa al neoliberalismo y una democracia de mayor intensidad.
Sin duda, las cosas para quienes creemos más en lo segundo no son fáciles. La dinámica gubernamental puede cooptar las energías sociales movilizadas y cerrarle un espacio a un proyecto más a la izquierda en nombre de la “unidad” y la “concertación”. Pero también, puede ser que estemos en condiciones en las que sea posible seguir demoliendo el sentido común neoliberal, en que se pueda desplegar la organización social y popular, y se reconquisten algunos derechos tanto en el plano del reconocimiento como de la redistribución y se avance hacia la construcción de un poder social alternativo.

Estamos ante el inicio de un proceso en el que la izquierda (por venir), si quiere contribuir a la transformación del país, deberá en cualquier escenario desenvolverse en una táctica de alianza y lucha, contribuyendo desde diversos campos a inclinar el proceso abierto con este triunfo electoral hacia la izquierda, convencida además que si bien es cierto el nacionalismo es en el caso latinoamericano un discurso y una propuesta cercana, no la diluye como proyecto y programa.

Pero además tendrá las siguientes tareas ineludibles: a) Sumergirse en la (re) construcción del campo popular, de los movimientos sociales, desde sus organizaciones de base desde una perspectiva transformadora y radical, lo que implica la edificación de una nueva cultura política radicalmente democrática y contra hegemónica. b) Impulsar experiencias participativas de gestión popular en los diversos gobiernos locales y regionales donde se tenga presencia. c) Acompañar y contribuir a la articulación y generación de dinámicas de interaprendizaje de las luchas sociales y a la conformación de una plataforma amplia de lucha de los de abajo. d) Seguir contribuyendo a la formulación colectiva de un nuevo proyecto político para el país, y una reforma moral e intelectual. d) Generar sus propios medios de comunicación y contribuir a la democratización de los mismos. e) Construir un instrumento político social y cultural que, desde la democracia radical y la reivindicación de la soberanía popular, el poder popular, la justicia social y ecológica, el reconocimiento de la diversidad, la integración solidaria de los pueblos y el multilateralismo, constituyéndose en un factor de articulación, de actuación con una perspectiva estratégica de un proyecto antineoliberal y anticapitalista, pos extractivista y plurinacional para nuestro país.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Contra Keiko/ Carlos Reyna

¿Es Keiko Fujimori solamente la hija biológica de Alberto Fujimori, con su propio rumbo en política? Ni hablar. Sin ser idéntica a él, Keiko es la discípula y la continuadora de su padre en todo lo que son los juegos del poder.

Keiko nació a la política moldeada por su progenitor. Él le dio su primer papel público como primera dama, y de él tomó varias de las tesis que forman el ideario elemental del fujimorismo.

Así, ella piensa que el golpe de Estado de 1992 estuvo justificado en aras del orden. Cree que su papá no sabía nada de los crímenes orquestados por Montesinos. Piensa que es inocente, que su condena es injusta y que debe ser liberado.

También del padre recibió su condición de apoderada del fujimorismo. Él le traspasó los operadores, las redes, las complicidades y las prácticas políticas que conforman su movimiento. Y no la hubiera hecho candidata sin verificar que ya era una dócil y aplicada pupila política.

También ahora, como antes el padre, Keiko carece de ideas, de intelectuales y de programa. Le basta traficar con las necesidades de los pobres y el pánico de las clases medias. Con usar a su favor el recurrente egoísmo de las clases altas y la desinformación practicada por la mayoría de los grandes medios. Es la misma moral.

No sé si una Keiko gobernante sumiría al Perú en otra dictadura. A veces, eso ni hace falta con una democracia tan oligárquica como la que tenemos. Pero, si gana Keiko, esa será la señal que relanzará a tantos agentes de corrupción, autoritarismo y sobreexplotación que casi ni fueron tocados después del 2000.

Si gana Keiko, será la derrota póstuma de la marcha de los cuatro suyos, la más grande lucha democrática de la historia peruana. Y los que gracias a ella fueron sancionados volverán como hombres o mujeres de Estado, algunos con toda pompa y otros desde las sombras. Entre ellos, Alberto Fujimori.

Sería la derrota de los jóvenes sin partido que ahora, auténticos demócratas, desde múltiples grupos en muchas universidades y barrios, dan todo de sí para evitarle esa vergüenza al Perú. Y si pierde Keiko, acaso será porque estos muchachos marcaron la diferencia.

Por todo esto, yo votaré contra Keiko Fujimori y marcaré Ollanta Humala. Por hoy prefiero esta opción, de lejos.

¿Suspensión del pensamiento crítico de izquierda por elecciones?/ Alvaro Campana


El Perú se debate en un momento político difícil: estaríamos ad portas del retorno de la versión más “repugnante” de la derecha al gobierno a través del fujimorismo. Frente a ello se plantea la unidad en torno a Ollanta Humala como la opción de salvar la democracia. Pero lo que no se dice es que, aún así, la derecha está ganando porque a “amansado” (Cotler dixit) a Humala quien prácticamente ha capitulado frente a la derecha más liberal (política) para obtener su apoyo y se consolida nuevamente el binomio democracia-mercado como fundamento del discurso hegemónico y su próximo gobierno como opción de gobernabilidad.

Es decir la derecha tiene la opción de escoger entre su mal mayor (alentada por su terror a lo plebeyo y a cualquier apertura al cambio, que representa Humala) porque lo que ofrece un gobierno de K. Fujimori es una mayor polarización social; o su mal menor que es el propio Humala. Nosotros no tenemos otra que apostar por una opción, Humala, que ha reconfigurado su propuesta a un compromiso por gestionar de manera más honesta y con mayor solidaridad el neoliberalismo.

Se ha dicho que no hay una correlación político electoral favorable, y es cierto. Un tercio del electorado del país es el voto duro de Humala, el voto descontento y antineoliberal que se muestra en la especialmente en el sur del Perú. Mientras, K. Fujimori se apoya también en su tercio electoral duro con sectores que fueron objeto de las políticas focalizadas y clientelares, los sectores más regresivos y corruptos de la estructura de poder (iglesia católica conservadora, varios empresarios y tecnócratas, sectores de las fuerzas armadas) y también sectores autoritarios y conservadores de las clases medias y populares. En medio, un voto que se divide entre ambos pero que es el que o quiere más libre mercado, racista y de clase media y que apoyara a Fujimori; y del otro, un sector más liberal, que apostará en parte por Humala aunque con muchas reticencias, y por un continuismo pero con mejoras y ajustes y que tiene fuertes resistencias al fujimorismo.

Por ello, y de hecho así se ha sostenido, el cambiar el programa de la “Gran Transformación” por el de la “Concertación Democrática”, expresaría que no es posible hablar de una correlación social, ni electoral favorable a la "gran trasnformación" sino que es necesario concertar con otros sectores.

De esta manera la discusión no gira ya en torno a una agenda antineoliberal, o que cuestione de manera significativa la estructura de poder instaurada precisamente a partir del gobierno fujimorista. La discusión gira en torno a las calidades morales de los fujimoristas (ya no los neoliberales) y la violación a los derechos humanos en el gobierno de Alberto Fujimori. El debate se desarrolla fundamentalmente por derechas desde una perspectiva moralista y/o pragmática. Es cierto que en la “carrera electoral” la propia candidata del fujimorismo ha hecho declaraciones favorables a impuestos a las sobreganancias y que mostraría un cambio de subjetividad respecto de las necesidades del país.Sin embargo, eso nos suena más al cambio responsable alanista que ya sabemos fue y es una farsa.

El repliegue es tal que hasta Álvaro Vargas Llosa, uno de los escritores del “Perfecto Idiota latinoamericano” libro en el que según él se burla de la cultura de izquierdas en América Latina, y de quien no discutimos su honestidad o bondad, aparece hoy como uno de los principales voceros para terminar de “adecentar” la candidatura de Humala y decantar a un sector indeciso de la población para lograr su triunfo en las elecciones. así, en el camino aceptamos de contrabando ideológico una serie de afirmaciones que parecen cimentar aún más el sentido común neoliberal, en su versión demoliberal. Su lectura conservadora sobre los procesos de cambio en América Latina, su disociación del neoliberalismo con las dictaduras, la intocabilidad de la constitución y los intereses de los inversionistas, entre otros son ejemplo de ello.

Este panorama, nos da una radiografía de en qué está la sociedad peruana y cómo a partir de esa situación podemos construir un proyecto de izquierda sostenido en una mayoría social, política y electoral. Pero también, aquí nos concentramos en esto, nos obliga a revisar nuestras propias responsabilidades y limitaciones discursivas y prácticas como izquierda en el momento actual. Muchos compañeros queridos nos han dicho: “ya déjense de decir sólo No a Keiko, y digan SI a Humala”, sin más. No han faltado jalones de orejas porque los grandes grupos de poder comunicacional nos tienen tan de rodillas, que hay que ser cautos hasta con hacer política en la calle, "no nos vaya a quitar puntos", permitiendose así que se criminalice aún más la protesta social en el espacio público.

Y nos preguntamos entonces ¿ha entrado en suspenso el pensamiento crítico de izquierda? ¿Tenemos algo que decir o qué hacer respecto de cómo está configurado el poder en el Perú en la coyuntura electoral? ¿Tenemos algún proyecto desde el cuál construir/disputar el poder, que en este contexto nos permita debatir posiciones con la derecha fascista y con la derecha liberal? Desde la izquierda, o lo que queda de ella, no estamos empleando la lógica “alianza y lucha” en la coyuntura actual y mucho menos estamos planteando tampoco una orientación programática que nos permita pelearla desde la izquierda y configurar un actor social que levante un proyecto alternativo. Debe ser que definitivamente nuestra izquierda es tan “arcaica” o “moderna” que se ha quedado sin argumentos más allá de lo testimonial, lo moral o los argumentos tecnocráticos aprendidos en tantos cursos y proyectos en las ongs auspiciados por el Banco Mundial.

Creemos que, sin embargo, y a pesar de los chantajes de la derecha, de los sermones en el propio campo para medir las consecuencias de lo que hacemos en la calculadora electoral, o de la resignación a la política expropiada que se expresa y ejerce sólo en los gestos de los candidatos y los “políticos”, en las nuevas generaciones se empiezan a desplegar un conjunto de iniciativas (discursivas y prácticas) que nos pueden ayudar a parir una izquierda que esté a la altura de los cambios estructurales de los que tanto se habla. En la “cruzada antifujimorista” aparecen así un conjunto de subjetividades, sensibilidades y demandas que nos pueden permitir construir una nueva izquierda.

¿Por dónde podría ir esta emergencia y hacia donde podría desembocar? Se nos ocurren las opciones siguientes que presentamos en forma de preguntas: ¿nos estamos dando cuenta por fin que la política no puede ni debe restringirse a los espacios institucionales o meramente del espectáculo? ¿Será que en la lucha por los derechos humanos –una de las más reivindicadas-estamos reconociendo que hay demandas populares con las cuales empatar sin que suenen a asuntos de unas cuantas ongs (que además las despolitizan) y que cuestionan el orden neoliberal e incluso no tienen más remedio que pensarse desde una perspectiva anticapitalista?[1] ¿Será que estamos sintiendo la urgencia de generar nuestros espacios de poder desde abajo para cambiar las correlaciones de fuerza a partir de la necesidad de tener nuestros propios medios de expresión, fortalecer nuestras organizaciones, impulsar nuestros propios emprendimientos económicos, sociales y culturales?

¿Será que hallaremos nuestra distinción respecto del nacionalismo en que nosotros creemos en la democracia radical, que queremos ir más allá del desarrollismo nacionalista capitalista, que consideramos que hay cuestionamientos de alcance civilizatorio respecto nuestra relación con la naturaleza y con respecto a la diversidad y que nos parecen cantos de sirena los llamados a la “unidad nacional” anulando la política como ámbito de disputa de imaginarios y proyectos sociales antagónicos?

¿Será -finalmente- que hemos comprendido que así como idealizamos tanto lo “estatal” en la política, también hemos idealizado lo “molecular”, lo “micro” como espacio para hacer política y que necesitamos construir un poder social alternativo, pero también un proyecto político que pueda dotarse de una estrategia desde la cual disputar hegemonía en todas las esferas y ámbitos?

Hoy más que nunca no debemos suspender el pensamiento crítico, debemos ser más bien capaces de encontrarnos e ir, sobre la base de nuestras prácticas, construyendo una agenda desde abajo que nos permita intervenir desde la izquierda en este proceso y dar nacimiento a un proyecto político, social y cultural de izquierdas al calor de la batalla electoral, con proyecciones para después. Con esto debemos contribuir a que la mafia fascista del fujimorismo no llegue al gobierno, pero con la claridad de que estamos bastante lejos de materializar los cambios estructurales que tanto se reclama, y que necesitamos un proyecto de izquierdas para lograrlo.



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[1] Por ejemplo la memoria, con quienes fueron afectados por el conflicto armado; la libertad de expresión como algo que no puede restringirse sólo a los grandes medios y a los oligopolios mediáticos; los derechos respecto del “medioambiente” con los “conflictos socioambientales” cada vez mayores y la emergencia de actores indígenas que reivindican la diversidad cultural; la equidad de género y la diversidad sexual que confronta contra el conservadurismo de quienes controlan el gobierno y están asociados a la iglesia.; el derecho al trabajo digno cada vez más confrontado con una reproducción de la precariedad laboral en los trabajadores jóvenes y la ausencia de formas de protección social para los más mayores. Finalmente, ¿será que a partir de estos será posible armar una plataforma para desprivatizar el Estado, politizar nuestras prácticas y resignificar la democracia como algo que no es sólo una cosa abstracta que se materializa cada 5 años?

lunes, 16 de mayo de 2011

Quién pone la agenda/ Carlos Reyna

Faltando menos de un mes para el día D de la segunda vuelta, las encuestas muestran que Keiko Fujimori habría remontado la ventaja que inicialmente tuvo Ollanta Humala.Tengo la impresión de que las encuestadoras siguen teniendo un sesgo más tirado hacia lo urbano. Dado que el bastión de Ollanta es el aún subestimado mundo rural, es posible que todavía conserve alguna ventaja.  Sin embargo, es harto verosímil que Keiko acortó distancias

¿Por qué ha ocurrido esto? Porque la coalición de intereses que combate a Ollanta,  luego de un comienzo vacilante, superó sus pudores, se alineó con Keiko, encontró la agenda de temas para arrinconar al nacionalista y comenzaron a imponerla desde los medios que controlan, que son casi todos.
Pero todo eso era absolutamente esperable y casi natural. A partir de extraer fragmentos de su Plan de Gobierno, han puesto un conjunto de temas contra Humala. Los cargos que le hacen pueden ser más o menos ficticios, pero se resumen en dos grandes temas: el candidato amenaza el crecimiento económico, y es un peligro para la libertad de prensa y a la democracia.

El problema con el campo de Humala es que, a pesar de que fue el primero en tomar la iniciativa y en recibir apoyos desde otros actores políticos, después se ha dejado absorber por la agenda de sus adversarios. Ha limitado sus mensajes a un cansino y ambiguo levantamiento de los cargos contra él. Perdió iniciativa, replegó sus propuestas, diluyó su propia agenda.

Asegurar que continuará el “modelo económico”, prometer que no tocará ni una pestaña del actual oligopolio mediático, reclutar técnicos de centro, ofrecer que las sobreganancias mineras serán tocadas moderadamente, todo eso puede, quizás, aplacar la ira de adversarios que no dejarán de serlo.
Pero al vasto electorado popular y de las clases medias se llega más con mensajes detallados y vibrantes sobre los precios de las medicinas, del gas, de los alimentos, de la educación, del crédito para los productores, de los servicios de telefonía, luz y agua y sobre el nivel del salario y el acceso al trabajo.
Decía un conocido encuestador que en el Perú el voto tiene una lógica social y económica. Olvidar eso, y dejarse envolver por la agenda adversaria, no es buen camino hacia el día D. 

martes, 26 de abril de 2011

La desobediencia para resistir a la dictadura y la impunidad/ Nury García Córdova

El pueblo de Islay ha logrado derrotar políticamente a este gobierno, es un triunfo histórico que ha costado la vida de tres  personas y de tantos   heridos como  encarcelados. Esta manera de responder con brutal represión se repite sistemáticamente cada vez que la población pide una autentica democracia y  se resiste a  ser considerado insignificante. La criminalización de la protesta social nos indica que seguimos ante un gobierno ilegítimo, que obliga por la fuerza pública a cumplir leyes que representan la tiranización de la ciudadanía. Pero también seguimos con las luchas populares, que son una respuesta de necesaria insumisión y aleccionadora desobediencia.
Con el término de desobediencia civil no me refiero ni a la insurrección ni a la sedición. En el primer caso,  quienes lo ejercen mantienen su fidelidad a las leyes y a la Constitución; en el segundo caso se pretende subvertir no sólo el gobierno, sino también la Constitución, al no  reconocerlos como justos. La desobediencia civil,   en cambio, trasgrede la ley vigente porque busca su derogatoria. Esto es posible porque en nuestras precarias democracias se pueden legislar leyes ilegítimas que no responden a  los principios constitucionales por  los cuales los ciudadanos son considerados libres e iguales. Las leyes ilegítimas terminan marginando a una parte de la población, que no puede sino protestar para que dicha injusticia pueda ser reconocida públicamente. De este modo se nos advierte  que el pacto social se ha roto porque no estamos ante un Estado de derecho que garantice el bienestar de todas y todos y nos permita una sociedad verdaderamente democrática e incluyente. Allí tenemos las cientos de protestas contra el capitalismo más perverso,  las políticas neoliberales que aceleran  el avance del extractivismo minero y petrolero, que invaden los territorios de  poblaciones enteras, desconociendo la consulta a los pueblos como un derecho y un deber nacional.
Son cientos de protestas con el costo  de muertes que no pueden quedar impunes. Esta vez  resistió el pueblo de Islay y venció una primera batalla,  ahora el gobierno sabe que este pueblo está dispuesto a todo para hacer respetar  su derecho a decidir por un desarrollo sin minería, su derecho por el Buen Vivir, como una verdadera opción de poder popular.

LAS MUJERES DEFENDEMOS LA DIGNIDAD Y LA DEMOCRACIA / No a Keiko Mujeres Dignidad

LAS MUJERES DEFENDEMOS LA DIGNIDAD Y LA DEMOCRACIA
RECHAZAMOS EL RETONO DE LA MAFIA FUJIMONTESINISTA

Ante la actual coyuntura electoral, y ante la amenaza que se cierne contra la democracia recuperada por los peruanos y peruanas en el 2000; las ciudadanas, organizaciones y movimientos del colectivo ¡Mujeres Dignidad: No a Keiko! expresamos a la opinión pública, los motivos de nuestro rechazo a la candidatura de Fuerza 2011 y su lideresa Keiko Fujimori:

La candidata de Fuerza 2011, representa hoy al régimen que atropelló el Estado de Derecho y el orden democrático, con el golpe de estado del 5 de abril de 1992, para imponer una nueva constitución para concentrar el poder en la Presidencia de la República, someter a los demás poderes públicos y permitir la reelección indefinida de Alberto Fujimori.

El que la Sra. Keiko Fujimori llama “el mejor gobierno de la historia”, se caracterizó por la corrupción generalizada en todos los niveles de la vida nacional. La mafia que gobernó el Perú se apropió de más de $ 7,000 millones de dólares del Tesoro Público. Con esos fondos que son nuestro dinero, de todos los peruanos y peruanas, se pudieron haber construido 8,300 escuelas totalmente equipadas, pagar S/. 500 soles mensuales a 500 mil jubilados y jubiladas durante siete años, financiar durante 44 años el SIS, financiar durante 70 años el Programa del Vaso de Leche, construir casas de Mivivienda para un millón de personas o cubrir durante diez años las pensiones de las y los miembros de las fuerzas armadas y policiales.

La propia Sra. Keiko Fujimori se ha negado reiteradamente a esclarecer ante la justicia, el origen de los $ 808,481 dólares usados en sus estudios y los de sus hermanos en el extranjero. Ese monto superaba largamente los ingresos legales de su padre y ella misma ha reconocido que utilizaba su inmunidad diplomática para sacar grandes sumas de dinero en efectivo al exterior. Mientras en el Perú se intervenía militarmente las universidades públicas, Keiko Fujimori y sus hermanos estudiaban en el extranjero con el dinero de todos los peruanos y peruanas.

Durante el fujimorismo se atropelló sin contemplaciones los derechos humanos. Más de 250,000 campesinas pobres y quechua-hablantes fueron esterilizadas agrediendo su derecho a la vida, sin su consentimiento y en condiciones infrahumanas, negándoles su derecho elemental a decidir. Producto de ello murieron, al menos, 18 mujeres. Los responsables directos fueron los ex ministros Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga, hoy integrantes del entorno principal de Keiko Fujimori y voceros de Fuerza 2011.

Asimismo, la justicia ha demostrado que el gobierno de Fujimori formó el Grupo paramilitar Colina y aplicó las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, las torturas, los secuestros y violaciones como método de represión. Están para demostrarlo, el asesinato de Mariela Barreto, las torturas de Leonor La Rosa, las estudiantes desaparecidas de la Universidad del Centro (Huancayo) y La Cantuta, los muertos de Barrios Altos, los secuestros en los Sótanos del SIE y las violaciones masivas de campesinas en Huancavelica. Todos fueron hechos de conocimiento público frente a los cuales Keiko Fujimori mantuvo silencio cómplice. En el entorno actual de Fuerza 2011, están Martha Chávez, Rafael Rey, María Luisa Cuculiza y otros que, todos estos años, han defendido a los violadores de derechos humanos y han tratado de garantizarles impunidad.

La Sra. Keiko Fujimori calló vergonzosamente frente a los maltratos contra su propia madre, Susana Higushi, que fue encerrada en Palacio y torturada en los sótanos del SIE por denunciar los casos de corrupción de la familia Fujimori. Actitud muy diferente a la que asumió para defender y proteger a la familia de Eudocio Martínez (a) “Olluquito”, procesado por narcotráfico y lavado de dinero; quienes luego financiarían su campaña electoral. Esas son las “prioridades” éticas y morales de la candidata de Fuerza 2011.

La candidata de Fuerza 2011 y su programa de gobierno buscan perennizar el modelo económico de capitalismo salvaje que fue impuesto por Alberto Fujimori, que arrasó con los derechos laborales más elementales, ocasionó el despido de más de medio millón de trabajadoras y trabajadores, congeló las pensiones de los jubilados y jubiladas, privatizó la educación y la salud pública, remató las empresas públicas y los recursos naturales. Con este modelo se afectó, especialmente, los derechos de las mujeres trabajadoras (cunas, lactancia, descansos por maternidad, etc.)


Lejos de luchar efectivamente contra la pobreza y la desigualdad, otorgando un presupuesto adecuado para los programas sociales y respetando la autonomía de las organizaciones femeninas, Alberto Fujimori, promovió el clientelismo, violentó su autonomía y sembró la división y la compra de conciencias, atropellando la dignidad de las mujeres.

La dignidad de los peruanos y peruanas es incompatible con el retorno de un régimen autoritario, corrupto y de capitalismo salvaje, como el que propone Fuerza 2011. Por eso, llamamos a las ciudadanas y ciudadanos, a ejercer un voto reflexivo; y a movilizarnos activamente para evitar que un régimen nefasto vuelva a instalarse en nuestro país.


Lima, 24 de abril del 2011


MUJERES DIGNIDAD: NO A KEIKO

viernes, 15 de abril de 2011

El mal menor o una alternativa posible/ Nury García

En la búsqueda de una militancia crítica permitámonos sospechar de aquellas ilusiones que seducen con la idea de que esta vez elegiremos a la  encarnación de los intereses populares contra los grupos privilegiados. ¿Es así, tenemos la oportunidad de optar por un genuino y sentido cambio?, ¿o quizás nos  encontramos en una situación donde debemos optar por el mal menor  frente a dos  opciones frágiles por el caudillismo?

Espero  que se equivoquen quienes sostienen que Ollanta Humala no supone una alternativa de cambio sino el mal menor, porque  es un caudillo populista dispuesto a traficar con el descontento popular para llegar al poder y gobernar, sin la intención de combatir sino de coludirse con los grandes capitalistas. Si es así, entonces  las “posturas tibias” de Ollanta, en materia económica, no serían pura "estrategia" o "trucos para engañar al enemigo". Espero que mi desconcierto ante esta probabilidad no sea una  ingenuidad imperdonable.

Efectivamente hay una gran necesidad de ganarle a la derecha y  esta misma posibilidad podría  cegarnos. Sin embargo, no me refiero a los ataques  contra Ollanta que provienen de aquellos que se consideran los VIP (very important people) del país (léase: very idiot people), que apoyaron la dictadura de Fujimori y que en un  Facebook  apuestan por un nuevo “Golpe de Estado si gana Humala”. Me refiero a compañeros y compañeras de lucha, leales a las causas de los movimientos populares,   que nos advierten desde una historia peruana en que el pueblo, con su urgente candor, levantó  caudillos. ¿Es posible que la historia se repita?. Que sectores del pueblo vuelvan a hacerlo, puede ser.  En nosotros, en cambio, hay una exigencia, no sólo desde la razón que llama a la prudencia, sino también  desde la razón apasionada, de elegir y  dar cuenta de nuestras decisiones con las consecuencias que implique.

Es posible que debamos elegir al mal menor, encarnado en Humala,  pero es posible también que cumpla la promesa de un cambio. Lo cierto es que  la tarea de todos y todas será  luchar porque una alternativa de cambio sea real para el país. En este sentido,  el voto crítico será  para Gana Perú,  sabiendo que la lucha continúa, con  el compromiso  de apoyar en  la construcción de un  gobierno legítimamente emancipatorio, un gobierno que haga honor al pueblo soberano.

Una  alternativa posible  supondrá configurarla no dentro de  una economía de mercado oligopólico, que  coloca al mercado en la única opción para los problemas sociales, y que en su nombre  asegura que no hay otra alternativa. Este mercado niega la legitimidad de otras, usando su poder y violencia  para hacerlas imposibles.

La  alternativa que necesitamos será posible cuando logremos que nuestra sociedad cuestione el dominio que tiene el  mercado y la inversión extranjera para ordenar nuestro país como un poder invasivo y totalitario. Se trata de un poder   sostenido por la ciencia y los técnicos que nos aseguran que “no es posible  hacer de otra manera porque de lo contrario sufriríamos las peores consecuencias”.  El capitalismo sin alternativas  afirma que no es posible  que dejemos de ser un país primario – exportador; asegura que no es posible que la consulta a los pueblos sea vinculante y se pretenda un impuesto a las sobre ganancias mineras;  tampoco se puede cuestionar los TLCs,  ni pretender que  el territorio deje de ser  invadido por las industrias extractivas. Frente a ello, no se niega que el cambio implique problemas técnicos complicados, lo que se niega es que se asevere que no hay más alternativa a  las políticas neoliberales y que se pretenda oprimir con el miedo y el terror, estigmatizando cualquier intento de cambio como “anti sistema” o  “anti modelo” o como “utópico” o “radical”.

Hay  alternativas, son negadas pero las hay. La alternativa a Bagua y a Tía María era que no se criminalizara  la protesta, que no hubieran muertes y se respetara su derecho a la consulta; la alternativa a miles de trabajadores, en actividades informales, era que sus derechos laborales no fueran recortados; que los enfermos  de cáncer  accedieran  a medicamentos con precios controlados, aunque se ofendiera  al libre mercado.  La alternativa para millones de peruanos y peruanas era no ser considerados insignificantes y por ello tener que morir de a pocos, dejando sus tierras, familias, su gente, su vida.

Hay alternativas, nuestra elección y acción política es que sean para todos  y todas.

Islay hizo vinculante la consulta/ Juan Aste

Por: Juan Aste Daffós,      Lima, 08 de abril 2011.

La lección de coraje y dignidad dada por el pueblo de Islay en su justa lucha por el derecho a optar por una alternativa de desarrollo sostenible que no incluye la actividad minera merece sin ninguna duda un reconocimiento nacional e internacional.

Entre dos populismos/ Carlos Reyna

En esta segunda vuelta el dilema no es escoger entre el sida y el cáncer. La metáfora de Vargas Llosa es profundamente elitista. Al graficar así a los dos finalistas, lo que presenta es a un electorado peruano masivamente dominado por la irracionalidad. Y no es así.

Reflexiones en caliente tras el triunfo en la primera vuelta de Ollanta Humala y gana Perú/ Alvaro Campana

 


Las coyunturas históricas son esos momentos en que diversos procesos sociales, económicos, culturales y políticos se condensan y se anudan, evidencian los elementos que constituyen a una sociedad en un momento histórico. El proceso electoral por el que estamos atravesando nos puede dar claves sobre nuestra realidad, sobre cómo está estructurado el poder y la sociedad, sobre cómo nos miramos y relacionamos entre nosotros y de las perspectivas que pueden abrirse hacia el futuro y cuáles pueden ser dilemas de los que están en el poder.

A propósito del 5 de Abril, las elecciones presidenciales y la represión en Islay/ Alvaro Campana

El recuerdo este año del golpe de estado del 5 de abril de 1992, es particularmente especial porque se da en un contexto electoral presidencial en el que parece corroborarse una vez más las grandes grietas del neoliberalismo instaurado en el Perú de entonces, y porque su legado se expresa descarnada y autoritariamente en la brutal represión que vive el pueblo de Islay en estos días.

Islay y la democracia/ Carlos Reyna 06/04/11

Mientras la atención pública se concentra en la elección del domingo, en el Sur el proceso electoral se ensombrece por la violencia social en el Valle del Tambo, en Arequipa.

Miles de agricultores están otra vez en paro contra el discutido proyecto minero Tía María, de Southern Perú. Para impedir el bloqueo de la Panamericana, el gobierno envió miles de policías. También declaró la zona en emergencia para que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía.