Las izquierdas peruanas han dado un importante aporte a la victoria de OIlanta Humala. No lo pregonan tanto como Toledo, pero así fue, ya sea como grupos de adultos y jóvenes que activaron en las calles, o como figuras que fueron candidatos o asesores en la campaña de Gana Perú.
Para muchos de ellos, lo fundamental era impedir la victoria del fujimorismo, percibida como un retroceso hasta los años noventa. Por eso, para la segunda vuelta, dieron un apoyo casi sin condiciones al nacionalista.
Hoy, los que fueron candidatos y asesores continúan colaborando para un buen arranque del gobierno de Ollanta. Los que hicieron trabajo de calle esperan que este no defraude o, habituados a la gimnasia activista, se preguntan ¿y ahora qué sigue?
Hacen bien de preguntar eso porque, “considerando en frío, imparcialmente”, como diría César Vallejo, con la victoria de Ollanta las izquierdas locales pueden enredarse en una trampa o encontrar una nueva oportunidad.
Una trampa porque pueden terminar disolviéndose a la sombra de un nacionalismo hegemónico, sin cosechar nada de sus posibles éxitos, pero sí pagando la factura por sus eventuales desaciertos.
De hecho, es posible que, si Ollanta hace un buen gobierno, el crédito vaya solamente para él mismo o para su propio partido. Y que, si decepciona, aquello sea atribuido a sus malas compañías, los izquierdistas.
El temor a que pase esto último, y la idea de mantener un bloque antiderecha para defender al nuevo gobierno, podrían llevar a la difuminación de la izquierda. Ojo que para varios izquierdistas, Gana Perú es ahora la izquierda real y no tiene sentido preocuparse por su disolución
Sin embargo, la victoria nacionalista, no solamente no cancela sino que también conlleva una nueva oportunidad de desarrollo para las izquierdas peruanas. Crea un clima y una expectativa de cambios favorables para una nueva agenda de izquierda.
¿Cuál podría ser esa agenda, cuáles sus temas programáticos, sus nuevas campañas, ahora que terminó lo electoral? ¿Es compatible con la concertación anunciada por el presidente electo? Tengo la impresión que quienes más se preguntan esto son los izquierdistas más jóvenes, y por eso, quizás ellos estén más cerca de las respuestas que aquellos que no se preguntan nada.
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jueves, 23 de junio de 2011
Seguimos en disputa: Las izquierdas y los" indignados" no podemos quedarnos como espectadores.../Juan Carlos Giles
Seguimos en disputa: Las izquierdas y los" indignados" no podemos quedarnos como espectadores...
de Movimiento por el Poder Popular (MPP), el jueves, 09 de junio de 2011 a las 6:31
Sin duda estamos en un momento complejo, pero habría que dejar en claro que la histeria, los jaloneos, las presiones, los psicosociales, etc. para lograr que el gobierno electo de GANA Perú-Ollanta responda a sus intereses, vienen de la DERECHA y los poderes FACTICOS. Con respeto y afecto por mis amigos y compas que temen las presiones de los ultras de izquierda, estos brillan por su ausencia, son absolutamente marginales o simplemente no están jaloneando.
Seguimos en disputa: Las fuerzas de las izquierdas y los ciudadanos "indignados" no podemos quedarnos como espectadores de la histeria de la derecha. No se trata de contraponer histeria contra histeria, ni mesa que mas aplaude contra la otra, se trata de continuar con las luchas que movilizaron a miles de peruanos en sus casas, en sus barrios, en las conversas con los amigos, en los mensajes de internet, en las marchas por las calles, en los piquetes de dialogo popular, en las intervenciones politicas-culturales, en los grupos de vecinos que se reactivan desde el año pasado, en las multiples formas de "indignación" que se articularon en la dupla de NO a Keiko y si a Ollanta. El gobierno electo tiene su responsabilidad en esta coyuntura, pero los ciudadanos de pie organizados y no organizados, tenemos una responsabilidad igual o mayor. La democracia es MUCHO mas que votar y controlar a las "autoridades", es deliberar, tomar decisiones y ponerlas en practica en nuestras casas, en nuestro barrio, en las AMAPAFAS, en nuestros sindicatos, gremios, etc. Si las autoridades ayudan mucho mejor y si hay dialogo con ellas y con todos los sectores de la sociedad mucho mejor aun. Pero no DEPENDEMOS ni de las autoridades ni los adversarios del cambio social. El sueño se hace a mano y sin permiso (silvio dixit). Estas afirmaciones no son ninguna "ultrada" es lo menos que podemos afirmar en este momento significativo de nuestra historia.
Juan Carlos Giles
de Movimiento por el Poder Popular (MPP), el jueves, 09 de junio de 2011 a las 6:31
Sin duda estamos en un momento complejo, pero habría que dejar en claro que la histeria, los jaloneos, las presiones, los psicosociales, etc. para lograr que el gobierno electo de GANA Perú-Ollanta responda a sus intereses, vienen de la DERECHA y los poderes FACTICOS. Con respeto y afecto por mis amigos y compas que temen las presiones de los ultras de izquierda, estos brillan por su ausencia, son absolutamente marginales o simplemente no están jaloneando.
Seguimos en disputa: Las fuerzas de las izquierdas y los ciudadanos "indignados" no podemos quedarnos como espectadores de la histeria de la derecha. No se trata de contraponer histeria contra histeria, ni mesa que mas aplaude contra la otra, se trata de continuar con las luchas que movilizaron a miles de peruanos en sus casas, en sus barrios, en las conversas con los amigos, en los mensajes de internet, en las marchas por las calles, en los piquetes de dialogo popular, en las intervenciones politicas-culturales, en los grupos de vecinos que se reactivan desde el año pasado, en las multiples formas de "indignación" que se articularon en la dupla de NO a Keiko y si a Ollanta. El gobierno electo tiene su responsabilidad en esta coyuntura, pero los ciudadanos de pie organizados y no organizados, tenemos una responsabilidad igual o mayor. La democracia es MUCHO mas que votar y controlar a las "autoridades", es deliberar, tomar decisiones y ponerlas en practica en nuestras casas, en nuestro barrio, en las AMAPAFAS, en nuestros sindicatos, gremios, etc. Si las autoridades ayudan mucho mejor y si hay dialogo con ellas y con todos los sectores de la sociedad mucho mejor aun. Pero no DEPENDEMOS ni de las autoridades ni los adversarios del cambio social. El sueño se hace a mano y sin permiso (silvio dixit). Estas afirmaciones no son ninguna "ultrada" es lo menos que podemos afirmar en este momento significativo de nuestra historia.
Juan Carlos Giles
Las tareas de la izquierda por venir después del triunfo de Ollanta Humala y Gana Perú/ Alvaro Campana
No acaba de ganar Ollanta Humala las elecciones, y ya los poderes fácticos empiezan a hacer exigencias, a pedir garantías para que nada cambie, quieren ya el nombre del Ministro de Economía y el del Presidente del Banco Central de Reserva, le quieren recordar a todos que Gana Perú está ganando por un estrecho margen y continúan con la campaña de terror financiero a través de los “miedos de incomunicación”. No contentos con el “amansamiento”, ahora pretenden lograr la sujeción absoluta del nuevo gobierno al sacrosanto modelo y la intocabilidad de los privilegios de quienes de manera corrupta y criminal se han beneficiado de él.
¿Qué nos espera ahora? ¿Qué hacer desde una perspectiva de izquierda? No se trata por supuesto de plantear estas preguntas sobre certezas o predicciones absolutas que en la política y en la historia no existen, sino hacerlo desde nuestros anhelos, tratando de pisar fuertemente en la realidad y conscientes que el curso que tomen las cosas dependerá de lo que hagamos o dejemos de hacer en medio de las potencialidades, desafíos y limitaciones de cada situación concreta.
En este sentido, es importante partir por ser conscientes que lo que se ha logrado es una mayoría electoral que no es resultado del ascenso del movimiento y la organización popular; que esta mayoría contiene varias y muchas veces no siempre concordantes demandas y horizontes; que los poderes fácticos están ahí instalados y ejerciendo todo su poder en medio de los constreñimientos que nos plantea el mercado y el monopolio que tienen ahora para generar opinión pública; y que, finalmente, no se tiene una correlación de fuerzas favorable en el congreso para avanzar en un proceso de cambios sustantivos.
Después que ahora se dice “se mantendrá el modelo de crecimiento”, pero con “inclusión social”, veremos si esta fórmula alcanza para atender las demandas de los sectores que luchan contra un modelo económico extractivista; si alcanzará para atender la deuda social que tiene el estado con una población llena de expectativas; y si a la derecha le bastará la fórmula cuando sus intereses sean apenas tocados.
Sin embargo, es necesario decir que se ha producido una inflexión importante que no podemos dejar se revierta. Literalmente “la esperanza venció al miedo”. El consenso autoritario y envilecedor construido sobre la base del miedo, en un “estado de excepción” legitimado después de la brutal guerra interna y la crisis económica que padecimos en los ochentas y que tuvo su expresión más acabada en el fujimorismo, ha empezado a llegar a su fin. Sobre la base de este consenso se desnacionalizó y desdemocratizó el país y se instauró el neoliberalismo, no sólo como modelo económico, sino societal. Lo que Gana Perú y Ollanta Humala expresan para sus electores, son por un lado el cuestionamiento del neoliberalismo como modelo económico excluyente y expoliador, pero por otro su cuestionamiento como forma de convivencia social.
Lo visto en la movilización de miles de militantes “anti-keiko” el 26 de mayo –muchos jóvenes entre ellos- es la expresión de la búsqueda de formas más solidarias, dignificadoras de la vida, más democráticas en la convivencia y en las dinámicas del poder, cuestionadoras a su vez del racismo y del desprecio del otro, que vienen de la mano de nuestra tradición colonial, pero también de la exacerbación que genera el propio neoliberalismo a través del “fascismo social”. La democracia, los derechos humanos, la dignidad, el reconocimiento de la dignidad, la justicia dejan de ser así “abstracciones” para irse convirtiendo en valores que orientan la vida, en demandas concretas de todo tipo de derechos, y en esfuerzos concretos por construir otro tipo de relaciones sociales en todos los ámbitos de la sociedad.
Como dicen algunos politólogos cínicos, los políticos en el poder se deben volver pragmáticos, y desenvolverse de acuerdo a las condiciones que se les presentan. Y de hecho las dinámicas hoy planteadas por el proceso de globalización neoliberal, sumida en una tremenda crisis de funcionamiento y legitimidad, y que tiene sus brazos en los poderes fácticos (medios, organismos multilaterales, transnacionales, etc); y, la correlación de fuerzas en el país en la que está esa otra mitad de peruanos que fueron “beneficiados” por las políticas focalizadas del fujimorismo y que conocieron al Estado gracias a sus dádivas, aquellos que por susto o por interés prefieren que nada se toque y todo se quede como está ante el espejismo de un crecimiento que esperan de acá a una décadas finalmente chorreará, sin importar para ello sacrificar la democracia, la ética o la moral, plantean limitaciones que se debe saber enfrentar.
Esto puede desembocar en que el nuevo gobierno se dedique a gestionar lo que hay, es decir constituirse en un garante de la gobernabilidad neoliberal, con “más inclusión”; o que se atreva a hacer aunque sea algunas moderadas reformas que abran el camino para construir una correlación social y política más favorable para construir una alternativa al neoliberalismo y una democracia de mayor intensidad.
Sin duda, las cosas para quienes creemos más en lo segundo no son fáciles. La dinámica gubernamental puede cooptar las energías sociales movilizadas y cerrarle un espacio a un proyecto más a la izquierda en nombre de la “unidad” y la “concertación”. Pero también, puede ser que estemos en condiciones en las que sea posible seguir demoliendo el sentido común neoliberal, en que se pueda desplegar la organización social y popular, y se reconquisten algunos derechos tanto en el plano del reconocimiento como de la redistribución y se avance hacia la construcción de un poder social alternativo.
Estamos ante el inicio de un proceso en el que la izquierda (por venir), si quiere contribuir a la transformación del país, deberá en cualquier escenario desenvolverse en una táctica de alianza y lucha, contribuyendo desde diversos campos a inclinar el proceso abierto con este triunfo electoral hacia la izquierda, convencida además que si bien es cierto el nacionalismo es en el caso latinoamericano un discurso y una propuesta cercana, no la diluye como proyecto y programa.
Pero además tendrá las siguientes tareas ineludibles: a) Sumergirse en la (re) construcción del campo popular, de los movimientos sociales, desde sus organizaciones de base desde una perspectiva transformadora y radical, lo que implica la edificación de una nueva cultura política radicalmente democrática y contra hegemónica. b) Impulsar experiencias participativas de gestión popular en los diversos gobiernos locales y regionales donde se tenga presencia. c) Acompañar y contribuir a la articulación y generación de dinámicas de interaprendizaje de las luchas sociales y a la conformación de una plataforma amplia de lucha de los de abajo. d) Seguir contribuyendo a la formulación colectiva de un nuevo proyecto político para el país, y una reforma moral e intelectual. d) Generar sus propios medios de comunicación y contribuir a la democratización de los mismos. e) Construir un instrumento político social y cultural que, desde la democracia radical y la reivindicación de la soberanía popular, el poder popular, la justicia social y ecológica, el reconocimiento de la diversidad, la integración solidaria de los pueblos y el multilateralismo, constituyéndose en un factor de articulación, de actuación con una perspectiva estratégica de un proyecto antineoliberal y anticapitalista, pos extractivista y plurinacional para nuestro país.
¿Qué nos espera ahora? ¿Qué hacer desde una perspectiva de izquierda? No se trata por supuesto de plantear estas preguntas sobre certezas o predicciones absolutas que en la política y en la historia no existen, sino hacerlo desde nuestros anhelos, tratando de pisar fuertemente en la realidad y conscientes que el curso que tomen las cosas dependerá de lo que hagamos o dejemos de hacer en medio de las potencialidades, desafíos y limitaciones de cada situación concreta.
En este sentido, es importante partir por ser conscientes que lo que se ha logrado es una mayoría electoral que no es resultado del ascenso del movimiento y la organización popular; que esta mayoría contiene varias y muchas veces no siempre concordantes demandas y horizontes; que los poderes fácticos están ahí instalados y ejerciendo todo su poder en medio de los constreñimientos que nos plantea el mercado y el monopolio que tienen ahora para generar opinión pública; y que, finalmente, no se tiene una correlación de fuerzas favorable en el congreso para avanzar en un proceso de cambios sustantivos.
Después que ahora se dice “se mantendrá el modelo de crecimiento”, pero con “inclusión social”, veremos si esta fórmula alcanza para atender las demandas de los sectores que luchan contra un modelo económico extractivista; si alcanzará para atender la deuda social que tiene el estado con una población llena de expectativas; y si a la derecha le bastará la fórmula cuando sus intereses sean apenas tocados.
Sin embargo, es necesario decir que se ha producido una inflexión importante que no podemos dejar se revierta. Literalmente “la esperanza venció al miedo”. El consenso autoritario y envilecedor construido sobre la base del miedo, en un “estado de excepción” legitimado después de la brutal guerra interna y la crisis económica que padecimos en los ochentas y que tuvo su expresión más acabada en el fujimorismo, ha empezado a llegar a su fin. Sobre la base de este consenso se desnacionalizó y desdemocratizó el país y se instauró el neoliberalismo, no sólo como modelo económico, sino societal. Lo que Gana Perú y Ollanta Humala expresan para sus electores, son por un lado el cuestionamiento del neoliberalismo como modelo económico excluyente y expoliador, pero por otro su cuestionamiento como forma de convivencia social.
Lo visto en la movilización de miles de militantes “anti-keiko” el 26 de mayo –muchos jóvenes entre ellos- es la expresión de la búsqueda de formas más solidarias, dignificadoras de la vida, más democráticas en la convivencia y en las dinámicas del poder, cuestionadoras a su vez del racismo y del desprecio del otro, que vienen de la mano de nuestra tradición colonial, pero también de la exacerbación que genera el propio neoliberalismo a través del “fascismo social”. La democracia, los derechos humanos, la dignidad, el reconocimiento de la dignidad, la justicia dejan de ser así “abstracciones” para irse convirtiendo en valores que orientan la vida, en demandas concretas de todo tipo de derechos, y en esfuerzos concretos por construir otro tipo de relaciones sociales en todos los ámbitos de la sociedad.
Como dicen algunos politólogos cínicos, los políticos en el poder se deben volver pragmáticos, y desenvolverse de acuerdo a las condiciones que se les presentan. Y de hecho las dinámicas hoy planteadas por el proceso de globalización neoliberal, sumida en una tremenda crisis de funcionamiento y legitimidad, y que tiene sus brazos en los poderes fácticos (medios, organismos multilaterales, transnacionales, etc); y, la correlación de fuerzas en el país en la que está esa otra mitad de peruanos que fueron “beneficiados” por las políticas focalizadas del fujimorismo y que conocieron al Estado gracias a sus dádivas, aquellos que por susto o por interés prefieren que nada se toque y todo se quede como está ante el espejismo de un crecimiento que esperan de acá a una décadas finalmente chorreará, sin importar para ello sacrificar la democracia, la ética o la moral, plantean limitaciones que se debe saber enfrentar.
Esto puede desembocar en que el nuevo gobierno se dedique a gestionar lo que hay, es decir constituirse en un garante de la gobernabilidad neoliberal, con “más inclusión”; o que se atreva a hacer aunque sea algunas moderadas reformas que abran el camino para construir una correlación social y política más favorable para construir una alternativa al neoliberalismo y una democracia de mayor intensidad.
Sin duda, las cosas para quienes creemos más en lo segundo no son fáciles. La dinámica gubernamental puede cooptar las energías sociales movilizadas y cerrarle un espacio a un proyecto más a la izquierda en nombre de la “unidad” y la “concertación”. Pero también, puede ser que estemos en condiciones en las que sea posible seguir demoliendo el sentido común neoliberal, en que se pueda desplegar la organización social y popular, y se reconquisten algunos derechos tanto en el plano del reconocimiento como de la redistribución y se avance hacia la construcción de un poder social alternativo.
Estamos ante el inicio de un proceso en el que la izquierda (por venir), si quiere contribuir a la transformación del país, deberá en cualquier escenario desenvolverse en una táctica de alianza y lucha, contribuyendo desde diversos campos a inclinar el proceso abierto con este triunfo electoral hacia la izquierda, convencida además que si bien es cierto el nacionalismo es en el caso latinoamericano un discurso y una propuesta cercana, no la diluye como proyecto y programa.
Pero además tendrá las siguientes tareas ineludibles: a) Sumergirse en la (re) construcción del campo popular, de los movimientos sociales, desde sus organizaciones de base desde una perspectiva transformadora y radical, lo que implica la edificación de una nueva cultura política radicalmente democrática y contra hegemónica. b) Impulsar experiencias participativas de gestión popular en los diversos gobiernos locales y regionales donde se tenga presencia. c) Acompañar y contribuir a la articulación y generación de dinámicas de interaprendizaje de las luchas sociales y a la conformación de una plataforma amplia de lucha de los de abajo. d) Seguir contribuyendo a la formulación colectiva de un nuevo proyecto político para el país, y una reforma moral e intelectual. d) Generar sus propios medios de comunicación y contribuir a la democratización de los mismos. e) Construir un instrumento político social y cultural que, desde la democracia radical y la reivindicación de la soberanía popular, el poder popular, la justicia social y ecológica, el reconocimiento de la diversidad, la integración solidaria de los pueblos y el multilateralismo, constituyéndose en un factor de articulación, de actuación con una perspectiva estratégica de un proyecto antineoliberal y anticapitalista, pos extractivista y plurinacional para nuestro país.
viernes, 27 de mayo de 2011
miércoles, 25 de mayo de 2011
Contra Keiko/ Carlos Reyna
¿Es Keiko Fujimori solamente la hija biológica de Alberto Fujimori, con su propio rumbo en política? Ni hablar. Sin ser idéntica a él, Keiko es la discípula y la continuadora de su padre en todo lo que son los juegos del poder.
Keiko nació a la política moldeada por su progenitor. Él le dio su primer papel público como primera dama, y de él tomó varias de las tesis que forman el ideario elemental del fujimorismo.
Así, ella piensa que el golpe de Estado de 1992 estuvo justificado en aras del orden. Cree que su papá no sabía nada de los crímenes orquestados por Montesinos. Piensa que es inocente, que su condena es injusta y que debe ser liberado.
También del padre recibió su condición de apoderada del fujimorismo. Él le traspasó los operadores, las redes, las complicidades y las prácticas políticas que conforman su movimiento. Y no la hubiera hecho candidata sin verificar que ya era una dócil y aplicada pupila política.
También ahora, como antes el padre, Keiko carece de ideas, de intelectuales y de programa. Le basta traficar con las necesidades de los pobres y el pánico de las clases medias. Con usar a su favor el recurrente egoísmo de las clases altas y la desinformación practicada por la mayoría de los grandes medios. Es la misma moral.
No sé si una Keiko gobernante sumiría al Perú en otra dictadura. A veces, eso ni hace falta con una democracia tan oligárquica como la que tenemos. Pero, si gana Keiko, esa será la señal que relanzará a tantos agentes de corrupción, autoritarismo y sobreexplotación que casi ni fueron tocados después del 2000.
Si gana Keiko, será la derrota póstuma de la marcha de los cuatro suyos, la más grande lucha democrática de la historia peruana. Y los que gracias a ella fueron sancionados volverán como hombres o mujeres de Estado, algunos con toda pompa y otros desde las sombras. Entre ellos, Alberto Fujimori.
Sería la derrota de los jóvenes sin partido que ahora, auténticos demócratas, desde múltiples grupos en muchas universidades y barrios, dan todo de sí para evitarle esa vergüenza al Perú. Y si pierde Keiko, acaso será porque estos muchachos marcaron la diferencia.
Por todo esto, yo votaré contra Keiko Fujimori y marcaré Ollanta Humala. Por hoy prefiero esta opción, de lejos.
Keiko nació a la política moldeada por su progenitor. Él le dio su primer papel público como primera dama, y de él tomó varias de las tesis que forman el ideario elemental del fujimorismo.
Así, ella piensa que el golpe de Estado de 1992 estuvo justificado en aras del orden. Cree que su papá no sabía nada de los crímenes orquestados por Montesinos. Piensa que es inocente, que su condena es injusta y que debe ser liberado.
También del padre recibió su condición de apoderada del fujimorismo. Él le traspasó los operadores, las redes, las complicidades y las prácticas políticas que conforman su movimiento. Y no la hubiera hecho candidata sin verificar que ya era una dócil y aplicada pupila política.
También ahora, como antes el padre, Keiko carece de ideas, de intelectuales y de programa. Le basta traficar con las necesidades de los pobres y el pánico de las clases medias. Con usar a su favor el recurrente egoísmo de las clases altas y la desinformación practicada por la mayoría de los grandes medios. Es la misma moral.
No sé si una Keiko gobernante sumiría al Perú en otra dictadura. A veces, eso ni hace falta con una democracia tan oligárquica como la que tenemos. Pero, si gana Keiko, esa será la señal que relanzará a tantos agentes de corrupción, autoritarismo y sobreexplotación que casi ni fueron tocados después del 2000.
Si gana Keiko, será la derrota póstuma de la marcha de los cuatro suyos, la más grande lucha democrática de la historia peruana. Y los que gracias a ella fueron sancionados volverán como hombres o mujeres de Estado, algunos con toda pompa y otros desde las sombras. Entre ellos, Alberto Fujimori.
Sería la derrota de los jóvenes sin partido que ahora, auténticos demócratas, desde múltiples grupos en muchas universidades y barrios, dan todo de sí para evitarle esa vergüenza al Perú. Y si pierde Keiko, acaso será porque estos muchachos marcaron la diferencia.
Por todo esto, yo votaré contra Keiko Fujimori y marcaré Ollanta Humala. Por hoy prefiero esta opción, de lejos.
¿Suspensión del pensamiento crítico de izquierda por elecciones?/ Alvaro Campana
El Perú se debate en un momento político difícil: estaríamos ad portas del retorno de la versión más “repugnante” de la derecha al gobierno a través del fujimorismo. Frente a ello se plantea la unidad en torno a Ollanta Humala como la opción de salvar la democracia. Pero lo que no se dice es que, aún así, la derecha está ganando porque a “amansado” (Cotler dixit) a Humala quien prácticamente ha capitulado frente a la derecha más liberal (política) para obtener su apoyo y se consolida nuevamente el binomio democracia-mercado como fundamento del discurso hegemónico y su próximo gobierno como opción de gobernabilidad.
Es decir la derecha tiene la opción de escoger entre su mal mayor (alentada por su terror a lo plebeyo y a cualquier apertura al cambio, que representa Humala) porque lo que ofrece un gobierno de K. Fujimori es una mayor polarización social; o su mal menor que es el propio Humala. Nosotros no tenemos otra que apostar por una opción, Humala, que ha reconfigurado su propuesta a un compromiso por gestionar de manera más honesta y con mayor solidaridad el neoliberalismo.
Se ha dicho que no hay una correlación político electoral favorable, y es cierto. Un tercio del electorado del país es el voto duro de Humala, el voto descontento y antineoliberal que se muestra en la especialmente en el sur del Perú. Mientras, K. Fujimori se apoya también en su tercio electoral duro con sectores que fueron objeto de las políticas focalizadas y clientelares, los sectores más regresivos y corruptos de la estructura de poder (iglesia católica conservadora, varios empresarios y tecnócratas, sectores de las fuerzas armadas) y también sectores autoritarios y conservadores de las clases medias y populares. En medio, un voto que se divide entre ambos pero que es el que o quiere más libre mercado, racista y de clase media y que apoyara a Fujimori; y del otro, un sector más liberal, que apostará en parte por Humala aunque con muchas reticencias, y por un continuismo pero con mejoras y ajustes y que tiene fuertes resistencias al fujimorismo.
Por ello, y de hecho así se ha sostenido, el cambiar el programa de la “Gran Transformación” por el de la “Concertación Democrática”, expresaría que no es posible hablar de una correlación social, ni electoral favorable a la "gran trasnformación" sino que es necesario concertar con otros sectores.
De esta manera la discusión no gira ya en torno a una agenda antineoliberal, o que cuestione de manera significativa la estructura de poder instaurada precisamente a partir del gobierno fujimorista. La discusión gira en torno a las calidades morales de los fujimoristas (ya no los neoliberales) y la violación a los derechos humanos en el gobierno de Alberto Fujimori. El debate se desarrolla fundamentalmente por derechas desde una perspectiva moralista y/o pragmática. Es cierto que en la “carrera electoral” la propia candidata del fujimorismo ha hecho declaraciones favorables a impuestos a las sobreganancias y que mostraría un cambio de subjetividad respecto de las necesidades del país.Sin embargo, eso nos suena más al cambio responsable alanista que ya sabemos fue y es una farsa.
El repliegue es tal que hasta Álvaro Vargas Llosa, uno de los escritores del “Perfecto Idiota latinoamericano” libro en el que según él se burla de la cultura de izquierdas en América Latina, y de quien no discutimos su honestidad o bondad, aparece hoy como uno de los principales voceros para terminar de “adecentar” la candidatura de Humala y decantar a un sector indeciso de la población para lograr su triunfo en las elecciones. así, en el camino aceptamos de contrabando ideológico una serie de afirmaciones que parecen cimentar aún más el sentido común neoliberal, en su versión demoliberal. Su lectura conservadora sobre los procesos de cambio en América Latina, su disociación del neoliberalismo con las dictaduras, la intocabilidad de la constitución y los intereses de los inversionistas, entre otros son ejemplo de ello.
Este panorama, nos da una radiografía de en qué está la sociedad peruana y cómo a partir de esa situación podemos construir un proyecto de izquierda sostenido en una mayoría social, política y electoral. Pero también, aquí nos concentramos en esto, nos obliga a revisar nuestras propias responsabilidades y limitaciones discursivas y prácticas como izquierda en el momento actual. Muchos compañeros queridos nos han dicho: “ya déjense de decir sólo No a Keiko, y digan SI a Humala”, sin más. No han faltado jalones de orejas porque los grandes grupos de poder comunicacional nos tienen tan de rodillas, que hay que ser cautos hasta con hacer política en la calle, "no nos vaya a quitar puntos", permitiendose así que se criminalice aún más la protesta social en el espacio público.
Y nos preguntamos entonces ¿ha entrado en suspenso el pensamiento crítico de izquierda? ¿Tenemos algo que decir o qué hacer respecto de cómo está configurado el poder en el Perú en la coyuntura electoral? ¿Tenemos algún proyecto desde el cuál construir/disputar el poder, que en este contexto nos permita debatir posiciones con la derecha fascista y con la derecha liberal? Desde la izquierda, o lo que queda de ella, no estamos empleando la lógica “alianza y lucha” en la coyuntura actual y mucho menos estamos planteando tampoco una orientación programática que nos permita pelearla desde la izquierda y configurar un actor social que levante un proyecto alternativo. Debe ser que definitivamente nuestra izquierda es tan “arcaica” o “moderna” que se ha quedado sin argumentos más allá de lo testimonial, lo moral o los argumentos tecnocráticos aprendidos en tantos cursos y proyectos en las ongs auspiciados por el Banco Mundial.
Creemos que, sin embargo, y a pesar de los chantajes de la derecha, de los sermones en el propio campo para medir las consecuencias de lo que hacemos en la calculadora electoral, o de la resignación a la política expropiada que se expresa y ejerce sólo en los gestos de los candidatos y los “políticos”, en las nuevas generaciones se empiezan a desplegar un conjunto de iniciativas (discursivas y prácticas) que nos pueden ayudar a parir una izquierda que esté a la altura de los cambios estructurales de los que tanto se habla. En la “cruzada antifujimorista” aparecen así un conjunto de subjetividades, sensibilidades y demandas que nos pueden permitir construir una nueva izquierda.
¿Por dónde podría ir esta emergencia y hacia donde podría desembocar? Se nos ocurren las opciones siguientes que presentamos en forma de preguntas: ¿nos estamos dando cuenta por fin que la política no puede ni debe restringirse a los espacios institucionales o meramente del espectáculo? ¿Será que en la lucha por los derechos humanos –una de las más reivindicadas-estamos reconociendo que hay demandas populares con las cuales empatar sin que suenen a asuntos de unas cuantas ongs (que además las despolitizan) y que cuestionan el orden neoliberal e incluso no tienen más remedio que pensarse desde una perspectiva anticapitalista?[1] ¿Será que estamos sintiendo la urgencia de generar nuestros espacios de poder desde abajo para cambiar las correlaciones de fuerza a partir de la necesidad de tener nuestros propios medios de expresión, fortalecer nuestras organizaciones, impulsar nuestros propios emprendimientos económicos, sociales y culturales?
¿Será que hallaremos nuestra distinción respecto del nacionalismo en que nosotros creemos en la democracia radical, que queremos ir más allá del desarrollismo nacionalista capitalista, que consideramos que hay cuestionamientos de alcance civilizatorio respecto nuestra relación con la naturaleza y con respecto a la diversidad y que nos parecen cantos de sirena los llamados a la “unidad nacional” anulando la política como ámbito de disputa de imaginarios y proyectos sociales antagónicos?
¿Será -finalmente- que hemos comprendido que así como idealizamos tanto lo “estatal” en la política, también hemos idealizado lo “molecular”, lo “micro” como espacio para hacer política y que necesitamos construir un poder social alternativo, pero también un proyecto político que pueda dotarse de una estrategia desde la cual disputar hegemonía en todas las esferas y ámbitos?
Hoy más que nunca no debemos suspender el pensamiento crítico, debemos ser más bien capaces de encontrarnos e ir, sobre la base de nuestras prácticas, construyendo una agenda desde abajo que nos permita intervenir desde la izquierda en este proceso y dar nacimiento a un proyecto político, social y cultural de izquierdas al calor de la batalla electoral, con proyecciones para después. Con esto debemos contribuir a que la mafia fascista del fujimorismo no llegue al gobierno, pero con la claridad de que estamos bastante lejos de materializar los cambios estructurales que tanto se reclama, y que necesitamos un proyecto de izquierdas para lograrlo.
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[1] Por ejemplo la memoria, con quienes fueron afectados por el conflicto armado; la libertad de expresión como algo que no puede restringirse sólo a los grandes medios y a los oligopolios mediáticos; los derechos respecto del “medioambiente” con los “conflictos socioambientales” cada vez mayores y la emergencia de actores indígenas que reivindican la diversidad cultural; la equidad de género y la diversidad sexual que confronta contra el conservadurismo de quienes controlan el gobierno y están asociados a la iglesia.; el derecho al trabajo digno cada vez más confrontado con una reproducción de la precariedad laboral en los trabajadores jóvenes y la ausencia de formas de protección social para los más mayores. Finalmente, ¿será que a partir de estos será posible armar una plataforma para desprivatizar el Estado, politizar nuestras prácticas y resignificar la democracia como algo que no es sólo una cosa abstracta que se materializa cada 5 años?
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lunes, 16 de mayo de 2011
Quién pone la agenda/ Carlos Reyna
Faltando menos de un mes para el día D de la segunda vuelta, las encuestas muestran que Keiko Fujimori habría remontado la ventaja que inicialmente tuvo Ollanta Humala.Tengo la impresión de que las encuestadoras siguen teniendo un sesgo más tirado hacia lo urbano. Dado que el bastión de Ollanta es el aún subestimado mundo rural, es posible que todavía conserve alguna ventaja. Sin embargo, es harto verosímil que Keiko acortó distancias
¿Por qué ha ocurrido esto? Porque la coalición de intereses que combate a Ollanta, luego de un comienzo vacilante, superó sus pudores, se alineó con Keiko, encontró la agenda de temas para arrinconar al nacionalista y comenzaron a imponerla desde los medios que controlan, que son casi todos.
Pero todo eso era absolutamente esperable y casi natural. A partir de extraer fragmentos de su Plan de Gobierno, han puesto un conjunto de temas contra Humala. Los cargos que le hacen pueden ser más o menos ficticios, pero se resumen en dos grandes temas: el candidato amenaza el crecimiento económico, y es un peligro para la libertad de prensa y a la democracia.
El problema con el campo de Humala es que, a pesar de que fue el primero en tomar la iniciativa y en recibir apoyos desde otros actores políticos, después se ha dejado absorber por la agenda de sus adversarios. Ha limitado sus mensajes a un cansino y ambiguo levantamiento de los cargos contra él. Perdió iniciativa, replegó sus propuestas, diluyó su propia agenda.
Asegurar que continuará el “modelo económico”, prometer que no tocará ni una pestaña del actual oligopolio mediático, reclutar técnicos de centro, ofrecer que las sobreganancias mineras serán tocadas moderadamente, todo eso puede, quizás, aplacar la ira de adversarios que no dejarán de serlo.
Pero al vasto electorado popular y de las clases medias se llega más con mensajes detallados y vibrantes sobre los precios de las medicinas, del gas, de los alimentos, de la educación, del crédito para los productores, de los servicios de telefonía, luz y agua y sobre el nivel del salario y el acceso al trabajo.
Decía un conocido encuestador que en el Perú el voto tiene una lógica social y económica. Olvidar eso, y dejarse envolver por la agenda adversaria, no es buen camino hacia el día D.
¿Por qué ha ocurrido esto? Porque la coalición de intereses que combate a Ollanta, luego de un comienzo vacilante, superó sus pudores, se alineó con Keiko, encontró la agenda de temas para arrinconar al nacionalista y comenzaron a imponerla desde los medios que controlan, que son casi todos.
Pero todo eso era absolutamente esperable y casi natural. A partir de extraer fragmentos de su Plan de Gobierno, han puesto un conjunto de temas contra Humala. Los cargos que le hacen pueden ser más o menos ficticios, pero se resumen en dos grandes temas: el candidato amenaza el crecimiento económico, y es un peligro para la libertad de prensa y a la democracia.
El problema con el campo de Humala es que, a pesar de que fue el primero en tomar la iniciativa y en recibir apoyos desde otros actores políticos, después se ha dejado absorber por la agenda de sus adversarios. Ha limitado sus mensajes a un cansino y ambiguo levantamiento de los cargos contra él. Perdió iniciativa, replegó sus propuestas, diluyó su propia agenda.
Asegurar que continuará el “modelo económico”, prometer que no tocará ni una pestaña del actual oligopolio mediático, reclutar técnicos de centro, ofrecer que las sobreganancias mineras serán tocadas moderadamente, todo eso puede, quizás, aplacar la ira de adversarios que no dejarán de serlo.
Pero al vasto electorado popular y de las clases medias se llega más con mensajes detallados y vibrantes sobre los precios de las medicinas, del gas, de los alimentos, de la educación, del crédito para los productores, de los servicios de telefonía, luz y agua y sobre el nivel del salario y el acceso al trabajo.
Decía un conocido encuestador que en el Perú el voto tiene una lógica social y económica. Olvidar eso, y dejarse envolver por la agenda adversaria, no es buen camino hacia el día D.
jueves, 5 de mayo de 2011
Saber popular es poder popular/ Juan Carlos Giles
Entre las múltiples luchas que tenemos que librar, la afirmación del saber popular y la construcción colectiva es clave. En la construcción programática, en la recuperación y en disputa por la memoria de las luchas y los sentidos comunes, en los procesos de gestión local, fortalecimiento de organizaciones populares, en el arte y la comunicación popular, etc. una tarea política estratégica consiste en subrayar y poner en práctica iniciativas de REFLEXIÓN EN LA ACCIÓN COLECTIVA que recrea potentes SABERES POPULARES.
SABER POPULAR es PODER POPULAR. Este es un criterio fundamental para diferenciar la nueva radicalidad socialista y de izquierdas, de otras múltiples formas de conservadurismo y elitismo que vamos observando por todos lados. A pesar que sabemos que uno de nuestros objetivos es enfrentar al fascismo social y al continuismo neoliberal en esta coyuntura electoral representada por la K, no pueden pasar inadvertidas expresiones muy reveladoras de elitismo como las sostenidas por S. López al referirse al plan de Gana Perú- Humala : "Todos deberían saber que el programa ha sido elaborado por intelectuales, técnicos, y profesionales de alto nivel, formados en las mejores universidades del Perú y el extranjero". Las ausencias de los múltiples sujetos populares gritan muy fuerte y reaccionariamente en esta declaración. Por ello, cuando pensemos en una lucha concreta podemos preguntarnos si este proceso potencia o limita la producción de saberes, la toma de decisiones y las INFINITAS formas de participación de los amplios sectores populares. Se pude y debe problematizar, cuestionar, enriquecer, etc. la participación y saberes populares pero NUNCA IGNORARLOS, invisibilizarlos o subestimarlos. Así y para bien o mal, desde una perspectiva más amplia de la política sostenemos con nuestro entrañable Antonio Gramsci, a todo pulmón: TODO SOMOS FILOSOFOS!!
Juan Carlos Giles
SABER POPULAR es PODER POPULAR. Este es un criterio fundamental para diferenciar la nueva radicalidad socialista y de izquierdas, de otras múltiples formas de conservadurismo y elitismo que vamos observando por todos lados. A pesar que sabemos que uno de nuestros objetivos es enfrentar al fascismo social y al continuismo neoliberal en esta coyuntura electoral representada por la K, no pueden pasar inadvertidas expresiones muy reveladoras de elitismo como las sostenidas por S. López al referirse al plan de Gana Perú- Humala : "Todos deberían saber que el programa ha sido elaborado por intelectuales, técnicos, y profesionales de alto nivel, formados en las mejores universidades del Perú y el extranjero". Las ausencias de los múltiples sujetos populares gritan muy fuerte y reaccionariamente en esta declaración. Por ello, cuando pensemos en una lucha concreta podemos preguntarnos si este proceso potencia o limita la producción de saberes, la toma de decisiones y las INFINITAS formas de participación de los amplios sectores populares. Se pude y debe problematizar, cuestionar, enriquecer, etc. la participación y saberes populares pero NUNCA IGNORARLOS, invisibilizarlos o subestimarlos. Así y para bien o mal, desde una perspectiva más amplia de la política sostenemos con nuestro entrañable Antonio Gramsci, a todo pulmón: TODO SOMOS FILOSOFOS!!
Juan Carlos Giles
dialogo de saberes, ecologia de saberes, analisis de relaciones de poder entre saberes y lenguajes y reconocimiento de las posiciones de cada sujeto personal o colectivo que los produce. Habría que preguntarse con que criterio un saber se a ...sume experto en relación a otro?. Ayuda tb reconocer la amplitiud de zonas difusas entre los diveresos saberes. El riesgo de la especialización y de los saberes expertos paradojicamete termina siendo la autoreferencia y la alienacion. La traducción es una opcion cuando los sujetos por X o Y circunatancia producen sin o con baja interacción con el "otro" pero cuando los sujetos "se tocan" se abren "N" tipo de relaciones entre los saberes: alienación? diglosia?, hegemonía, dialogo?, ¿comunicacion tipo orquesta sinfonica o banda de jazz? asamblea? etc.
martes, 26 de abril de 2011
LAS MUJERES DEFENDEMOS LA DIGNIDAD Y LA DEMOCRACIA / No a Keiko Mujeres Dignidad
LAS MUJERES DEFENDEMOS LA DIGNIDAD Y LA DEMOCRACIA
RECHAZAMOS EL RETONO DE LA MAFIA FUJIMONTESINISTA
Ante la actual coyuntura electoral, y ante la amenaza que se cierne contra la democracia recuperada por los peruanos y peruanas en el 2000; las ciudadanas, organizaciones y movimientos del colectivo ¡Mujeres Dignidad: No a Keiko! expresamos a la opinión pública, los motivos de nuestro rechazo a la candidatura de Fuerza 2011 y su lideresa Keiko Fujimori:
La candidata de Fuerza 2011, representa hoy al régimen que atropelló el Estado de Derecho y el orden democrático, con el golpe de estado del 5 de abril de 1992, para imponer una nueva constitución para concentrar el poder en la Presidencia de la República, someter a los demás poderes públicos y permitir la reelección indefinida de Alberto Fujimori.
El que la Sra. Keiko Fujimori llama “el mejor gobierno de la historia”, se caracterizó por la corrupción generalizada en todos los niveles de la vida nacional. La mafia que gobernó el Perú se apropió de más de $ 7,000 millones de dólares del Tesoro Público. Con esos fondos que son nuestro dinero, de todos los peruanos y peruanas, se pudieron haber construido 8,300 escuelas totalmente equipadas, pagar S/. 500 soles mensuales a 500 mil jubilados y jubiladas durante siete años, financiar durante 44 años el SIS, financiar durante 70 años el Programa del Vaso de Leche, construir casas de Mivivienda para un millón de personas o cubrir durante diez años las pensiones de las y los miembros de las fuerzas armadas y policiales.
La propia Sra. Keiko Fujimori se ha negado reiteradamente a esclarecer ante la justicia, el origen de los $ 808,481 dólares usados en sus estudios y los de sus hermanos en el extranjero. Ese monto superaba largamente los ingresos legales de su padre y ella misma ha reconocido que utilizaba su inmunidad diplomática para sacar grandes sumas de dinero en efectivo al exterior. Mientras en el Perú se intervenía militarmente las universidades públicas, Keiko Fujimori y sus hermanos estudiaban en el extranjero con el dinero de todos los peruanos y peruanas.
Durante el fujimorismo se atropelló sin contemplaciones los derechos humanos. Más de 250,000 campesinas pobres y quechua-hablantes fueron esterilizadas agrediendo su derecho a la vida, sin su consentimiento y en condiciones infrahumanas, negándoles su derecho elemental a decidir. Producto de ello murieron, al menos, 18 mujeres. Los responsables directos fueron los ex ministros Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga, hoy integrantes del entorno principal de Keiko Fujimori y voceros de Fuerza 2011.
Asimismo, la justicia ha demostrado que el gobierno de Fujimori formó el Grupo paramilitar Colina y aplicó las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, las torturas, los secuestros y violaciones como método de represión. Están para demostrarlo, el asesinato de Mariela Barreto, las torturas de Leonor La Rosa, las estudiantes desaparecidas de la Universidad del Centro (Huancayo) y La Cantuta, los muertos de Barrios Altos, los secuestros en los Sótanos del SIE y las violaciones masivas de campesinas en Huancavelica. Todos fueron hechos de conocimiento público frente a los cuales Keiko Fujimori mantuvo silencio cómplice. En el entorno actual de Fuerza 2011, están Martha Chávez, Rafael Rey, María Luisa Cuculiza y otros que, todos estos años, han defendido a los violadores de derechos humanos y han tratado de garantizarles impunidad.
La Sra. Keiko Fujimori calló vergonzosamente frente a los maltratos contra su propia madre, Susana Higushi, que fue encerrada en Palacio y torturada en los sótanos del SIE por denunciar los casos de corrupción de la familia Fujimori. Actitud muy diferente a la que asumió para defender y proteger a la familia de Eudocio Martínez (a) “Olluquito”, procesado por narcotráfico y lavado de dinero; quienes luego financiarían su campaña electoral. Esas son las “prioridades” éticas y morales de la candidata de Fuerza 2011.
La candidata de Fuerza 2011 y su programa de gobierno buscan perennizar el modelo económico de capitalismo salvaje que fue impuesto por Alberto Fujimori, que arrasó con los derechos laborales más elementales, ocasionó el despido de más de medio millón de trabajadoras y trabajadores, congeló las pensiones de los jubilados y jubiladas, privatizó la educación y la salud pública, remató las empresas públicas y los recursos naturales. Con este modelo se afectó, especialmente, los derechos de las mujeres trabajadoras (cunas, lactancia, descansos por maternidad, etc.)
Lejos de luchar efectivamente contra la pobreza y la desigualdad, otorgando un presupuesto adecuado para los programas sociales y respetando la autonomía de las organizaciones femeninas, Alberto Fujimori, promovió el clientelismo, violentó su autonomía y sembró la división y la compra de conciencias, atropellando la dignidad de las mujeres.
La dignidad de los peruanos y peruanas es incompatible con el retorno de un régimen autoritario, corrupto y de capitalismo salvaje, como el que propone Fuerza 2011. Por eso, llamamos a las ciudadanas y ciudadanos, a ejercer un voto reflexivo; y a movilizarnos activamente para evitar que un régimen nefasto vuelva a instalarse en nuestro país.
Lima, 24 de abril del 2011
MUJERES DIGNIDAD: NO A KEIKO
RECHAZAMOS EL RETONO DE LA MAFIA FUJIMONTESINISTA
Ante la actual coyuntura electoral, y ante la amenaza que se cierne contra la democracia recuperada por los peruanos y peruanas en el 2000; las ciudadanas, organizaciones y movimientos del colectivo ¡Mujeres Dignidad: No a Keiko! expresamos a la opinión pública, los motivos de nuestro rechazo a la candidatura de Fuerza 2011 y su lideresa Keiko Fujimori:
La candidata de Fuerza 2011, representa hoy al régimen que atropelló el Estado de Derecho y el orden democrático, con el golpe de estado del 5 de abril de 1992, para imponer una nueva constitución para concentrar el poder en la Presidencia de la República, someter a los demás poderes públicos y permitir la reelección indefinida de Alberto Fujimori.
El que la Sra. Keiko Fujimori llama “el mejor gobierno de la historia”, se caracterizó por la corrupción generalizada en todos los niveles de la vida nacional. La mafia que gobernó el Perú se apropió de más de $ 7,000 millones de dólares del Tesoro Público. Con esos fondos que son nuestro dinero, de todos los peruanos y peruanas, se pudieron haber construido 8,300 escuelas totalmente equipadas, pagar S/. 500 soles mensuales a 500 mil jubilados y jubiladas durante siete años, financiar durante 44 años el SIS, financiar durante 70 años el Programa del Vaso de Leche, construir casas de Mivivienda para un millón de personas o cubrir durante diez años las pensiones de las y los miembros de las fuerzas armadas y policiales.
La propia Sra. Keiko Fujimori se ha negado reiteradamente a esclarecer ante la justicia, el origen de los $ 808,481 dólares usados en sus estudios y los de sus hermanos en el extranjero. Ese monto superaba largamente los ingresos legales de su padre y ella misma ha reconocido que utilizaba su inmunidad diplomática para sacar grandes sumas de dinero en efectivo al exterior. Mientras en el Perú se intervenía militarmente las universidades públicas, Keiko Fujimori y sus hermanos estudiaban en el extranjero con el dinero de todos los peruanos y peruanas.
Durante el fujimorismo se atropelló sin contemplaciones los derechos humanos. Más de 250,000 campesinas pobres y quechua-hablantes fueron esterilizadas agrediendo su derecho a la vida, sin su consentimiento y en condiciones infrahumanas, negándoles su derecho elemental a decidir. Producto de ello murieron, al menos, 18 mujeres. Los responsables directos fueron los ex ministros Marino Costa Bauer y Alejandro Aguinaga, hoy integrantes del entorno principal de Keiko Fujimori y voceros de Fuerza 2011.
Asimismo, la justicia ha demostrado que el gobierno de Fujimori formó el Grupo paramilitar Colina y aplicó las ejecuciones extrajudiciales, las desapariciones forzadas, las torturas, los secuestros y violaciones como método de represión. Están para demostrarlo, el asesinato de Mariela Barreto, las torturas de Leonor La Rosa, las estudiantes desaparecidas de la Universidad del Centro (Huancayo) y La Cantuta, los muertos de Barrios Altos, los secuestros en los Sótanos del SIE y las violaciones masivas de campesinas en Huancavelica. Todos fueron hechos de conocimiento público frente a los cuales Keiko Fujimori mantuvo silencio cómplice. En el entorno actual de Fuerza 2011, están Martha Chávez, Rafael Rey, María Luisa Cuculiza y otros que, todos estos años, han defendido a los violadores de derechos humanos y han tratado de garantizarles impunidad.
La Sra. Keiko Fujimori calló vergonzosamente frente a los maltratos contra su propia madre, Susana Higushi, que fue encerrada en Palacio y torturada en los sótanos del SIE por denunciar los casos de corrupción de la familia Fujimori. Actitud muy diferente a la que asumió para defender y proteger a la familia de Eudocio Martínez (a) “Olluquito”, procesado por narcotráfico y lavado de dinero; quienes luego financiarían su campaña electoral. Esas son las “prioridades” éticas y morales de la candidata de Fuerza 2011.
La candidata de Fuerza 2011 y su programa de gobierno buscan perennizar el modelo económico de capitalismo salvaje que fue impuesto por Alberto Fujimori, que arrasó con los derechos laborales más elementales, ocasionó el despido de más de medio millón de trabajadoras y trabajadores, congeló las pensiones de los jubilados y jubiladas, privatizó la educación y la salud pública, remató las empresas públicas y los recursos naturales. Con este modelo se afectó, especialmente, los derechos de las mujeres trabajadoras (cunas, lactancia, descansos por maternidad, etc.)
Lejos de luchar efectivamente contra la pobreza y la desigualdad, otorgando un presupuesto adecuado para los programas sociales y respetando la autonomía de las organizaciones femeninas, Alberto Fujimori, promovió el clientelismo, violentó su autonomía y sembró la división y la compra de conciencias, atropellando la dignidad de las mujeres.
La dignidad de los peruanos y peruanas es incompatible con el retorno de un régimen autoritario, corrupto y de capitalismo salvaje, como el que propone Fuerza 2011. Por eso, llamamos a las ciudadanas y ciudadanos, a ejercer un voto reflexivo; y a movilizarnos activamente para evitar que un régimen nefasto vuelva a instalarse en nuestro país.
Lima, 24 de abril del 2011
MUJERES DIGNIDAD: NO A KEIKO
Pronunciamiento de la CONAVIP frente a la coyuntura electoral
A LA OPINIÓN PÚBLICA
La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Víctimas y Afectados por la Violencia Política del Perú – CONAVIP, representa a 14 regiones mas golpeadas por el conflicto armado interno (1980 – 2000), éstas regiones son: Ucayali, San Martín, Huánuco, Pasco, Ancash, Junín, Huancavelica, Apurímac, Ayacucho, Cuzco, Puno, La Libertad, Ica.
La CONAVIP lucha por Verdad, Justicia, Reparación y la Construcción de una Memoria Histórica.
Han transcurrido 30 años y aún no sabemos quiénes mataron y desaparecieron a nuestros seres queridos, ¿por qué lo hicieron?, ¿cómo lo hicieron?. Por ello, nos ratificamos en nuestra obstinada lucha haciendo uso de nuestro derecho, el derecho a la verdad.
Luchamos por Justicia, porque estamos convencidos que la impunidad carcome a la sociedad. Justicia no es sinónimo de venganza sino una necesidad para consolidar la democracia.
Buscamos la construcción de una Memoria Histórica, que respete la verdad donde estén incluidas todos y todas las víctimas de la violencia Política, sin exclusión.
Luchamos por la reparación integral. La reparación no es el precio por la muerte y/o desaparición de nuestros seres queridos, es el derecho de las víctimas y responsabilidad del estado por no haber protegido a la población y por violar directamente de las normas del Derecho Internacional Humanitario
Como víctimas de la violencia política, nos preocupa el peligro que correrían los derechos humanos en un eventual gobierno de la candidata Keiko Fujimori. Nos preguntamos ¿Cómo la candidata Fujimori podrá acercar la justicia, la reparación y la construcción de una memoria histórica sobre los años de horror vividos en nuestro país, especialmente en el gobierno de su padre, cuando son el equipo que la acompaña los mismos que avalaron los actos de corrupción y la violencia contra los inocentes? ¿Acaso la candidata Fujimori hará un claro deslinde con el pasado, rechazando y condenando los hechos graves hechos ocurridos en el gobierno de su padre? Recordemos que durante toda su campaña, reivindicó los hechos del gobierno de su padre. Su candidatura ya de por sí es una ofensa y humillación a la dignidad de la nación.
El nefasto gobierno de Alberto Fujimori Fujimori nos dejó graves violaciones a los derechos humanos mediante las ejecuciones extrajudiciales, encarcelamientos injustos, violación sexual a mujeres, asesinatos y desapariciones forzadas y éstas a su vez, como políticas de Estado.
Nuestro país se encuentra en un inminente peligro. Volver al régimen Fujimorista, que atentó contra la democracia, cerró el Congreso, cambió la Constitución, quiebró el Estado de Derecho, pasó por encima de los poderes del Estado, manipuló y digitó al poder judicial, los procesos electorales y, tuvo como asesor a un traidor a la patria.
Asimismo, avaló y equipó un grupo paramilitar y violó los derechos humanos, permitiendo que estudiantes universitarios como Martín Roca Casas, Kenneth Anzualdo, dirigentes populares entre otros, fueran calcinados en los hornos del pentagonito, y desapareció mas de 250 universitarios de la Universidad del Centro, llevó a cabo esterilizaciones forzadas, violación sexual a mujeres quechua hablantes. Este pasado que nos tocó vivir y que ahora implica un humillante agravio a nuestra Nación, es la que se torna amenazadora en ésta coyuntura electoral.
Ante éstos hechos como familiares y víctimas de 10 años de gobierno Fujimorista no podemos quedarnos callados. Es mas, nos preocupa grandemente el retorno de aquellos que gobernaron junto a Alberto Fujimori Fujimori el Señor Yoshiyama, la señora Luz Salgado y la señora Martha Chávez, ésta última que decía: que los estudiantes de la cantuta se auto secuestraron, o como acaba de decir hace poco, son “incidentes menores y daños colaterales comprensibles”, o refiriéndose al niño asesinado en Barrios Altos expresó: “Ellos también han matado” haciendo alusión que el niño fue senderista.
Las organizaciones de víctimas y afectados por la Violencia Política - CONAVIP le exigimos a la candidata Fujimorista quien fue la primera dama en el pasado, que haga un deslinde público con las Fuerzas Armadas y el grupo Colina respecto a las violaciones de los derechos humanos cometidos entre los años 1980 a 2000.
Que reconozca que los asesinatos de la Cantuta y barrios altos, así como todas las violaciones de derechos humanos durante el gobierno de su padre, fueron política de estado y la corrupción, una práctica institucionalizada. Que reconozca a todos y todas las víctimas de la violencia política sin excepción, que asuma el compromiso de garantizar las reparaciones a todos y todas las víctimas, estableciendo para ello las Reparaciones como una Política pública del Estado, así como acercar la justicia a todas las víctimas según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Respecto al Señor Ollanta Humala, él aún no ha gobernado, esta puede ser una parte positiva, sin embargo los familiares requerimos que quede claro su compromiso en la Defensa y garantía de los Derechos humanos, lo cual alimentará y llenará el camino a la implementación de lo planteado en su plan de gobierno respecto a los derechos humanos, así mismo le pedimos al Señor Humala, que ratifique lo firmado en el Acuerdo Nacional, así como la carta suscrita con la CONAVIP el 14 de marzo, donde asumió Implementar el Plan Integral de Reparaciones, acercar el acceso a la Justicia, la Recuperación y la identificación de los restos de los desaparecidos y la Construcción de una Memoria Histórica, donde esté todos y todas las víctimas sin exclusión y, para que nuestros hermanos y hermanas de los lugares más alejados no sigan excluidos y olvidados, haga una redistribución de la economía con rostro más humano, mayor presupuesto para educación e implementación de las reformas institucionales.
Hacemos un llamado a todos los peruanos y peruanas, que reflexionen antes de emitir su voto, está en juego la democracia, nos ronda un pasado oscuro, no nos gustaría que ustedes sean los padres o esposa que en el siguiente periodo anden buscando a su hijo o esposo (a) asesinada o desaparecida, seamos responsables, defendamos la vida y defendamos la dignidad de nuestra patria, para que no se Repita.
Doris Caqui Viuda de Rímac
Vice Presidenta de CONAVIP
Lima, 26 de abril de 2011
La Coordinadora Nacional de Organizaciones de Víctimas y Afectados por la Violencia Política del Perú – CONAVIP, representa a 14 regiones mas golpeadas por el conflicto armado interno (1980 – 2000), éstas regiones son: Ucayali, San Martín, Huánuco, Pasco, Ancash, Junín, Huancavelica, Apurímac, Ayacucho, Cuzco, Puno, La Libertad, Ica.
La CONAVIP lucha por Verdad, Justicia, Reparación y la Construcción de una Memoria Histórica.
Han transcurrido 30 años y aún no sabemos quiénes mataron y desaparecieron a nuestros seres queridos, ¿por qué lo hicieron?, ¿cómo lo hicieron?. Por ello, nos ratificamos en nuestra obstinada lucha haciendo uso de nuestro derecho, el derecho a la verdad.
Luchamos por Justicia, porque estamos convencidos que la impunidad carcome a la sociedad. Justicia no es sinónimo de venganza sino una necesidad para consolidar la democracia.
Buscamos la construcción de una Memoria Histórica, que respete la verdad donde estén incluidas todos y todas las víctimas de la violencia Política, sin exclusión.
Luchamos por la reparación integral. La reparación no es el precio por la muerte y/o desaparición de nuestros seres queridos, es el derecho de las víctimas y responsabilidad del estado por no haber protegido a la población y por violar directamente de las normas del Derecho Internacional Humanitario
Como víctimas de la violencia política, nos preocupa el peligro que correrían los derechos humanos en un eventual gobierno de la candidata Keiko Fujimori. Nos preguntamos ¿Cómo la candidata Fujimori podrá acercar la justicia, la reparación y la construcción de una memoria histórica sobre los años de horror vividos en nuestro país, especialmente en el gobierno de su padre, cuando son el equipo que la acompaña los mismos que avalaron los actos de corrupción y la violencia contra los inocentes? ¿Acaso la candidata Fujimori hará un claro deslinde con el pasado, rechazando y condenando los hechos graves hechos ocurridos en el gobierno de su padre? Recordemos que durante toda su campaña, reivindicó los hechos del gobierno de su padre. Su candidatura ya de por sí es una ofensa y humillación a la dignidad de la nación.
El nefasto gobierno de Alberto Fujimori Fujimori nos dejó graves violaciones a los derechos humanos mediante las ejecuciones extrajudiciales, encarcelamientos injustos, violación sexual a mujeres, asesinatos y desapariciones forzadas y éstas a su vez, como políticas de Estado.
Nuestro país se encuentra en un inminente peligro. Volver al régimen Fujimorista, que atentó contra la democracia, cerró el Congreso, cambió la Constitución, quiebró el Estado de Derecho, pasó por encima de los poderes del Estado, manipuló y digitó al poder judicial, los procesos electorales y, tuvo como asesor a un traidor a la patria.
Asimismo, avaló y equipó un grupo paramilitar y violó los derechos humanos, permitiendo que estudiantes universitarios como Martín Roca Casas, Kenneth Anzualdo, dirigentes populares entre otros, fueran calcinados en los hornos del pentagonito, y desapareció mas de 250 universitarios de la Universidad del Centro, llevó a cabo esterilizaciones forzadas, violación sexual a mujeres quechua hablantes. Este pasado que nos tocó vivir y que ahora implica un humillante agravio a nuestra Nación, es la que se torna amenazadora en ésta coyuntura electoral.
Ante éstos hechos como familiares y víctimas de 10 años de gobierno Fujimorista no podemos quedarnos callados. Es mas, nos preocupa grandemente el retorno de aquellos que gobernaron junto a Alberto Fujimori Fujimori el Señor Yoshiyama, la señora Luz Salgado y la señora Martha Chávez, ésta última que decía: que los estudiantes de la cantuta se auto secuestraron, o como acaba de decir hace poco, son “incidentes menores y daños colaterales comprensibles”, o refiriéndose al niño asesinado en Barrios Altos expresó: “Ellos también han matado” haciendo alusión que el niño fue senderista.
Las organizaciones de víctimas y afectados por la Violencia Política - CONAVIP le exigimos a la candidata Fujimorista quien fue la primera dama en el pasado, que haga un deslinde público con las Fuerzas Armadas y el grupo Colina respecto a las violaciones de los derechos humanos cometidos entre los años 1980 a 2000.
Que reconozca que los asesinatos de la Cantuta y barrios altos, así como todas las violaciones de derechos humanos durante el gobierno de su padre, fueron política de estado y la corrupción, una práctica institucionalizada. Que reconozca a todos y todas las víctimas de la violencia política sin excepción, que asuma el compromiso de garantizar las reparaciones a todos y todas las víctimas, estableciendo para ello las Reparaciones como una Política pública del Estado, así como acercar la justicia a todas las víctimas según el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación.
Respecto al Señor Ollanta Humala, él aún no ha gobernado, esta puede ser una parte positiva, sin embargo los familiares requerimos que quede claro su compromiso en la Defensa y garantía de los Derechos humanos, lo cual alimentará y llenará el camino a la implementación de lo planteado en su plan de gobierno respecto a los derechos humanos, así mismo le pedimos al Señor Humala, que ratifique lo firmado en el Acuerdo Nacional, así como la carta suscrita con la CONAVIP el 14 de marzo, donde asumió Implementar el Plan Integral de Reparaciones, acercar el acceso a la Justicia, la Recuperación y la identificación de los restos de los desaparecidos y la Construcción de una Memoria Histórica, donde esté todos y todas las víctimas sin exclusión y, para que nuestros hermanos y hermanas de los lugares más alejados no sigan excluidos y olvidados, haga una redistribución de la economía con rostro más humano, mayor presupuesto para educación e implementación de las reformas institucionales.
Hacemos un llamado a todos los peruanos y peruanas, que reflexionen antes de emitir su voto, está en juego la democracia, nos ronda un pasado oscuro, no nos gustaría que ustedes sean los padres o esposa que en el siguiente periodo anden buscando a su hijo o esposo (a) asesinada o desaparecida, seamos responsables, defendamos la vida y defendamos la dignidad de nuestra patria, para que no se Repita.
Doris Caqui Viuda de Rímac
Vice Presidenta de CONAVIP
Lima, 26 de abril de 2011
miércoles, 20 de abril de 2011
La tentación del centro/ Carlos Reyna 20/04/2011
Diez días después de la primera vuelta, a Ollanta Humala le está yendo bastante mejor que a su adversaria. Ha sido el primero en reiniciar sus mítines en las plazas y el primero en haber logrado apoyos explícitos desde corrientes de opinión distintas a su partido.
En cambio, Keiko Fujimori está demorando en tomar iniciativas. Ha recibido el golpe de algunas voces gravitantes que han dado a entender que no votarán jamás por ella. Mario Vargas Llosa, Alejandro Toledo o la revista Caretas, por ejemplo.
La demora en reaccionar de Keiko se debe a que su bando percibe que, hoy por hoy, el fujimorismo es más resistido que el nacionalismo. Por eso mismo, algunos círculos empresariales o algunos medios de prensa influyentes han tenido cierto pudor de expresar desde la partida su apoyo a Keiko.
El problema de Keiko no está solo en su memorable pasado sino en su notorio y oscuro presente. Está en sus recientes discursos, que revelan la viva influencia del padre en ella; en el entorno que la acompaña, lleno de los protagonistas de los 90, y en el sello dinástico que tiene su partido. Esto lastra su campaña.
Así las cosas, quienes quieren que no haya mayor cambio después de julio 2011, se han dividido en dos corrientes. Una de ellas asume que Humala puede ganar y juega a seducirlo. Aspiran a que rinda su programa y se coloque en una posición inocua para el orden de cosas.
La otra ya alista la guerra total contra Ollanta. Ninguna moderación suya les hará aceptar la sola posibilidad de que gane. Pronto usarán el turbio arsenal de la propaganda destructiva contra el nacionalista. Primero se concentrarán en demoler su imagen con todo lo imaginable. Luego harán explícito su apoyo a Keiko.
Hay los que aconsejan a Humala que la clave ganadora es volverse centrista, reciclándose hacia propuestas más tributarias del libre mercado y menos reguladoras. El problema es que un exceso de transformismo podría no funcionar para un candidato que creció cuestionándolas.
Otras elecciones muestran que la victoria de un candidato no depende tanto de dónde se ubique en el espectro político sino de la claridad y la elocuencia con las que él y su entorno logren expresar las expectativas de la mayoría. Ganar el centro no es igual a volverse de centro.
En cambio, Keiko Fujimori está demorando en tomar iniciativas. Ha recibido el golpe de algunas voces gravitantes que han dado a entender que no votarán jamás por ella. Mario Vargas Llosa, Alejandro Toledo o la revista Caretas, por ejemplo.
La demora en reaccionar de Keiko se debe a que su bando percibe que, hoy por hoy, el fujimorismo es más resistido que el nacionalismo. Por eso mismo, algunos círculos empresariales o algunos medios de prensa influyentes han tenido cierto pudor de expresar desde la partida su apoyo a Keiko.
El problema de Keiko no está solo en su memorable pasado sino en su notorio y oscuro presente. Está en sus recientes discursos, que revelan la viva influencia del padre en ella; en el entorno que la acompaña, lleno de los protagonistas de los 90, y en el sello dinástico que tiene su partido. Esto lastra su campaña.
Así las cosas, quienes quieren que no haya mayor cambio después de julio 2011, se han dividido en dos corrientes. Una de ellas asume que Humala puede ganar y juega a seducirlo. Aspiran a que rinda su programa y se coloque en una posición inocua para el orden de cosas.
La otra ya alista la guerra total contra Ollanta. Ninguna moderación suya les hará aceptar la sola posibilidad de que gane. Pronto usarán el turbio arsenal de la propaganda destructiva contra el nacionalista. Primero se concentrarán en demoler su imagen con todo lo imaginable. Luego harán explícito su apoyo a Keiko.
Hay los que aconsejan a Humala que la clave ganadora es volverse centrista, reciclándose hacia propuestas más tributarias del libre mercado y menos reguladoras. El problema es que un exceso de transformismo podría no funcionar para un candidato que creció cuestionándolas.
Otras elecciones muestran que la victoria de un candidato no depende tanto de dónde se ubique en el espectro político sino de la claridad y la elocuencia con las que él y su entorno logren expresar las expectativas de la mayoría. Ganar el centro no es igual a volverse de centro.
viernes, 15 de abril de 2011
El mal menor o una alternativa posible/ Nury García
En la búsqueda de una militancia crítica permitámonos sospechar de aquellas ilusiones que seducen con la idea de que esta vez elegiremos a la encarnación de los intereses populares contra los grupos privilegiados. ¿Es así, tenemos la oportunidad de optar por un genuino y sentido cambio?, ¿o quizás nos encontramos en una situación donde debemos optar por el mal menor frente a dos opciones frágiles por el caudillismo?
Espero que se equivoquen quienes sostienen que Ollanta Humala no supone una alternativa de cambio sino el mal menor, porque es un caudillo populista dispuesto a traficar con el descontento popular para llegar al poder y gobernar, sin la intención de combatir sino de coludirse con los grandes capitalistas. Si es así, entonces las “posturas tibias” de Ollanta, en materia económica, no serían pura "estrategia" o "trucos para engañar al enemigo". Espero que mi desconcierto ante esta probabilidad no sea una ingenuidad imperdonable.
Efectivamente hay una gran necesidad de ganarle a la derecha y esta misma posibilidad podría cegarnos. Sin embargo, no me refiero a los ataques contra Ollanta que provienen de aquellos que se consideran los VIP (very important people) del país (léase: very idiot people), que apoyaron la dictadura de Fujimori y que en un Facebook apuestan por un nuevo “Golpe de Estado si gana Humala”. Me refiero a compañeros y compañeras de lucha, leales a las causas de los movimientos populares, que nos advierten desde una historia peruana en que el pueblo, con su urgente candor, levantó caudillos. ¿Es posible que la historia se repita?. Que sectores del pueblo vuelvan a hacerlo, puede ser. En nosotros, en cambio, hay una exigencia, no sólo desde la razón que llama a la prudencia, sino también desde la razón apasionada, de elegir y dar cuenta de nuestras decisiones con las consecuencias que implique.
Es posible que debamos elegir al mal menor, encarnado en Humala, pero es posible también que cumpla la promesa de un cambio. Lo cierto es que la tarea de todos y todas será luchar porque una alternativa de cambio sea real para el país. En este sentido, el voto crítico será para Gana Perú, sabiendo que la lucha continúa, con el compromiso de apoyar en la construcción de un gobierno legítimamente emancipatorio, un gobierno que haga honor al pueblo soberano.
Una alternativa posible supondrá configurarla no dentro de una economía de mercado oligopólico, que coloca al mercado en la única opción para los problemas sociales, y que en su nombre asegura que no hay otra alternativa. Este mercado niega la legitimidad de otras, usando su poder y violencia para hacerlas imposibles.
La alternativa que necesitamos será posible cuando logremos que nuestra sociedad cuestione el dominio que tiene el mercado y la inversión extranjera para ordenar nuestro país como un poder invasivo y totalitario. Se trata de un poder sostenido por la ciencia y los técnicos que nos aseguran que “no es posible hacer de otra manera porque de lo contrario sufriríamos las peores consecuencias”. El capitalismo sin alternativas afirma que no es posible que dejemos de ser un país primario – exportador; asegura que no es posible que la consulta a los pueblos sea vinculante y se pretenda un impuesto a las sobre ganancias mineras; tampoco se puede cuestionar los TLCs, ni pretender que el territorio deje de ser invadido por las industrias extractivas. Frente a ello, no se niega que el cambio implique problemas técnicos complicados, lo que se niega es que se asevere que no hay más alternativa a las políticas neoliberales y que se pretenda oprimir con el miedo y el terror, estigmatizando cualquier intento de cambio como “anti sistema” o “anti modelo” o como “utópico” o “radical”.
Hay alternativas, son negadas pero las hay. La alternativa a Bagua y a Tía María era que no se criminalizara la protesta, que no hubieran muertes y se respetara su derecho a la consulta; la alternativa a miles de trabajadores, en actividades informales, era que sus derechos laborales no fueran recortados; que los enfermos de cáncer accedieran a medicamentos con precios controlados, aunque se ofendiera al libre mercado. La alternativa para millones de peruanos y peruanas era no ser considerados insignificantes y por ello tener que morir de a pocos, dejando sus tierras, familias, su gente, su vida.
Hay alternativas, nuestra elección y acción política es que sean para todos y todas.
Espero que se equivoquen quienes sostienen que Ollanta Humala no supone una alternativa de cambio sino el mal menor, porque es un caudillo populista dispuesto a traficar con el descontento popular para llegar al poder y gobernar, sin la intención de combatir sino de coludirse con los grandes capitalistas. Si es así, entonces las “posturas tibias” de Ollanta, en materia económica, no serían pura "estrategia" o "trucos para engañar al enemigo". Espero que mi desconcierto ante esta probabilidad no sea una ingenuidad imperdonable.
Efectivamente hay una gran necesidad de ganarle a la derecha y esta misma posibilidad podría cegarnos. Sin embargo, no me refiero a los ataques contra Ollanta que provienen de aquellos que se consideran los VIP (very important people) del país (léase: very idiot people), que apoyaron la dictadura de Fujimori y que en un Facebook apuestan por un nuevo “Golpe de Estado si gana Humala”. Me refiero a compañeros y compañeras de lucha, leales a las causas de los movimientos populares, que nos advierten desde una historia peruana en que el pueblo, con su urgente candor, levantó caudillos. ¿Es posible que la historia se repita?. Que sectores del pueblo vuelvan a hacerlo, puede ser. En nosotros, en cambio, hay una exigencia, no sólo desde la razón que llama a la prudencia, sino también desde la razón apasionada, de elegir y dar cuenta de nuestras decisiones con las consecuencias que implique.
Es posible que debamos elegir al mal menor, encarnado en Humala, pero es posible también que cumpla la promesa de un cambio. Lo cierto es que la tarea de todos y todas será luchar porque una alternativa de cambio sea real para el país. En este sentido, el voto crítico será para Gana Perú, sabiendo que la lucha continúa, con el compromiso de apoyar en la construcción de un gobierno legítimamente emancipatorio, un gobierno que haga honor al pueblo soberano.
Una alternativa posible supondrá configurarla no dentro de una economía de mercado oligopólico, que coloca al mercado en la única opción para los problemas sociales, y que en su nombre asegura que no hay otra alternativa. Este mercado niega la legitimidad de otras, usando su poder y violencia para hacerlas imposibles.
La alternativa que necesitamos será posible cuando logremos que nuestra sociedad cuestione el dominio que tiene el mercado y la inversión extranjera para ordenar nuestro país como un poder invasivo y totalitario. Se trata de un poder sostenido por la ciencia y los técnicos que nos aseguran que “no es posible hacer de otra manera porque de lo contrario sufriríamos las peores consecuencias”. El capitalismo sin alternativas afirma que no es posible que dejemos de ser un país primario – exportador; asegura que no es posible que la consulta a los pueblos sea vinculante y se pretenda un impuesto a las sobre ganancias mineras; tampoco se puede cuestionar los TLCs, ni pretender que el territorio deje de ser invadido por las industrias extractivas. Frente a ello, no se niega que el cambio implique problemas técnicos complicados, lo que se niega es que se asevere que no hay más alternativa a las políticas neoliberales y que se pretenda oprimir con el miedo y el terror, estigmatizando cualquier intento de cambio como “anti sistema” o “anti modelo” o como “utópico” o “radical”.
Hay alternativas, son negadas pero las hay. La alternativa a Bagua y a Tía María era que no se criminalizara la protesta, que no hubieran muertes y se respetara su derecho a la consulta; la alternativa a miles de trabajadores, en actividades informales, era que sus derechos laborales no fueran recortados; que los enfermos de cáncer accedieran a medicamentos con precios controlados, aunque se ofendiera al libre mercado. La alternativa para millones de peruanos y peruanas era no ser considerados insignificantes y por ello tener que morir de a pocos, dejando sus tierras, familias, su gente, su vida.
Hay alternativas, nuestra elección y acción política es que sean para todos y todas.
Entre dos populismos/ Carlos Reyna
En esta segunda vuelta el dilema no es escoger entre el sida y el cáncer. La metáfora de Vargas Llosa es profundamente elitista. Al graficar así a los dos finalistas, lo que presenta es a un electorado peruano masivamente dominado por la irracionalidad. Y no es así.
Reflexiones en caliente tras el triunfo en la primera vuelta de Ollanta Humala y gana Perú/ Alvaro Campana
Las coyunturas históricas son esos momentos en que diversos procesos sociales, económicos, culturales y políticos se condensan y se anudan, evidencian los elementos que constituyen a una sociedad en un momento histórico. El proceso electoral por el que estamos atravesando nos puede dar claves sobre nuestra realidad, sobre cómo está estructurado el poder y la sociedad, sobre cómo nos miramos y relacionamos entre nosotros y de las perspectivas que pueden abrirse hacia el futuro y cuáles pueden ser dilemas de los que están en el poder.
A propósito del 5 de Abril, las elecciones presidenciales y la represión en Islay/ Alvaro Campana
El recuerdo este año del golpe de estado del 5 de abril de 1992, es particularmente especial porque se da en un contexto electoral presidencial en el que parece corroborarse una vez más las grandes grietas del neoliberalismo instaurado en el Perú de entonces, y porque su legado se expresa descarnada y autoritariamente en la brutal represión que vive el pueblo de Islay en estos días.
Islay y la democracia/ Carlos Reyna 06/04/11
Mientras la atención pública se concentra en la elección del domingo, en el Sur el proceso electoral se ensombrece por la violencia social en el Valle del Tambo, en Arequipa.
Miles de agricultores están otra vez en paro contra el discutido proyecto minero Tía María, de Southern Perú. Para impedir el bloqueo de la Panamericana, el gobierno envió miles de policías. También declaró la zona en emergencia para que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía.
Miles de agricultores están otra vez en paro contra el discutido proyecto minero Tía María, de Southern Perú. Para impedir el bloqueo de la Panamericana, el gobierno envió miles de policías. También declaró la zona en emergencia para que las Fuerzas Armadas apoyen a la Policía.
¡VOTO CRITICO POR OLLANTA HUMALA Y GANA PERU PARA DERROTAR A LA DERECHA!
El Movimiento por el Poder Popular (MPP), frente a las elecciones generales del 10 de abril se dirige a los peruanos y peruanas para manifestar lo siguiente:
1.- Consideramos justo recordar que una vez más la posibilidad de un frente amplio de izquierdas y las fuerzas progresista se vio truncada. Esta responsabilidad, ciertamente, recae en algunas organizaciones y personalidades más que en otras, pero ninguna puede eludir su responsabilidad. La izquierda peruana perdió la oportunidad histórica de realizar un proceso unitario de abajo hacia arriba, desde las bases, iniciando un diálogo entre todas las fuerzas de izquierda, progresistas y nacionalistas, reconociendo la diversidad del campo popular, y que elabore un programa de cambio en nuestro país.
1.- Consideramos justo recordar que una vez más la posibilidad de un frente amplio de izquierdas y las fuerzas progresista se vio truncada. Esta responsabilidad, ciertamente, recae en algunas organizaciones y personalidades más que en otras, pero ninguna puede eludir su responsabilidad. La izquierda peruana perdió la oportunidad histórica de realizar un proceso unitario de abajo hacia arriba, desde las bases, iniciando un diálogo entre todas las fuerzas de izquierda, progresistas y nacionalistas, reconociendo la diversidad del campo popular, y que elabore un programa de cambio en nuestro país.
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